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FUENTE: WWW.AMNISTIA.CL

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“Taller Escuelas Seguras para las Niñas” Amnistía Internacional Chile.

Fuente: Equipo de Derechos Humanos de las Mujeres
Amnistía Internacional – Chile.

El Equipo de Derechos Humanos de las Mujeres de Amnistía Internacional Chile en el contexto global de la Campaña: “Escuelas Seguras para las Niñas” en la prevención y conciencia de la NO Violencia contra la Mujer y las Niñas está desarrollando el “Taller Escuelas Seguras para las Niñas”.

Fundamento del Taller.

En todo el mundo, las mujeres y las niñas sufren de manera desproporcionada la violencia de forma estructural, así es posible observarla dentro de la familia, la comunidad y el Estado.

En el caso de la educación, que es un derecho humano universal establecido y reconocido en la mayoría de los países del mundo, y es en las escuelas el espacio donde se desarrolla. Sin embargo, este derecho se transforma en una amenaza a diario cuando las niñas enfrentan problemas en gozar de este derecho, ya sea por distintas formas de violencia en el camino a la escuela o en esta misma como, los el estereotipos de género que las enmarcan en una cultura hacia lo doméstico, el lenguaje sexista y bulling, la distribución de los espacios, el acoso sexual y agresión sexual, discriminación por embarazos precoces, e incluso se pueden ver aun mas agravados por su origen indígena, migrantes, refugiadas, discapacidad física, etc.

Cabe considerar, que tanto las niñas como los niños pueden ser víctimas de violencia, aunque las niñas tienen más probabilidades de sufrir ciertos tipos de violencia, y esto puede afectar su autoestima, su éxito escolar y, a la larga, su salud y su bienestar. Entonces, la violencia que experimentan en las escuelas puede tener efectos en torno a la vida cotidiana y por toda la vida.

Por este motivo, el Equipo Mujer de Amnistía Internacional quiere promover la creación, la implementación y la difusión de un “Taller que promueva la No Violencia contra la Mujer” desde las escuelas de secundaria en Chile, ya que las escuelas son un reflejo de nuestra sociedad, y además, trabajar de forma conjunta dentro el contexto de la Campaña Escuelas Seguras para las Niñas que Amnistía Internacional está llevando a cabo a nivel global.

Principal Objetivo del Taller Escuelas Seguras.

Hacer entender los diferentes tipos de violencia que pueden sufrir las niñas, y así la multitud de maneras en las cuales escuelas pueden ser inseguras para niñas. También hacer entender que elementos que parecen normales en la vida cotidiana pueden ser actos de violencia o discriminación (por ejemplo, prestar más atención a los niños que a las niñas en clases, o que compañeros de clase hacen comentarios de la apariencia física de las niñas). Se va a entender el concepto de “escuela segura” en una manera amplia, incluyendo el camino al colegio, las posibilidades a ir a colegio, los recreos, las relaciones entre alumnos/as en el tiempo libre, etc. Asimismo, se quiere destacar que los efectos que tienen las experiencias las niñas en la escuela van a tener un efecto por toda la vida.

Descripción del Taller Escuelas Seguras.

El taller que se impartirá en las escuelas consta de 3 partes, las cuales involucran una parte introductoria en que se presenta a Amnistía Internacional y al Equipo Mujer y Derechos Humanos, como también se explica la razón de ser del “Taller de la Campaña Escuelas Seguras para las Niñas”.

En una segunda parte, se aplicarán actividades en forma individual y grupal que permitan a los/as estudiantes reflexionar acerca de la violencia hacia las niñas en la escuelas y sean capaces de reconocerla en sus diferentes formas (física, psicológica, sexual y económica) y que puedan incorporar de forma conciente que la violencia hacia las niñas puede ser una consecuencia de una construcción social/cultural de la distribución desigual de poderes basada en el sexo de las personas. Además, que se sientan en un rol activo y protagonista que les permita actuar de manera crítica y creativa con el fin de romper con el círculo de la violencia y así, promover y alcanzar una sociedad más justa y equitativa.

La tercera parte y final incluirá un debate acerca de la temática expuesta y que significado tuvo el taller, con la aplicación de una encuesta que exprese el aprendizaje incorporado con el fin de motivar el cambio en la realidad de la escuela y sus diferentes espacios de relaciones diarias.

El Taller está dirigido a:

Escuelas de Secundaria Públicas/Privadas (desde 1ero a 3ero Medio)

1. Personal.
1.1 Administrativo/ Docente en el conocimiento y autorización del taller.

2. Estudiantes en la aplicación directa del taller.

3. Apoderados/as en forma indirecta de la repercusión del taller realizado.

Actividades del Taller.

· Taller Escuela Seguras para las Niñas.
· Encuesta.
· Charlas de retroalimentación

Informe:

DESCARGAR (PDF, 40 pág, 2,40 Mb)

Por Daniela Andrade Zubia
Artículo: http://docs.google.com/Doc?id=dggvxhqd_507c82ks7cs

Equipo Derechos Humanos de las Mujeres
Amnistía Internacional – Chile
http://www.cl.amnesty.org/g_muj.shtml

Huelén 164 piso 2º
750-0617 Providencia
Santiago – Chile
Tel: (56-2) 235-5945
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VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES.

Fuente: Equipo Derechos Humanos de las Mujeres, Amnistía Internacional – Chile.

Generalmente cuando hablamos de violencia hacia las mujeres el discurso público se centra en la mal llamada violencia intrafamiliar, concepto que oculta la naturaleza real del problema y nos impide abordarlo en forma eficiente. La violencia hacia las mujeres si bien en algunos casos se da en el ámbito doméstico, es producto de una sociedad que violenta a las mujeres constantemente en las diferentes dimensiones de la vida y espacios sociales.

Es así como las mujeres y especialmente nuestros cuerpos son cosificados por los medios de comunicación de masas, que nos presentan como objetos y entes instrumentales a los que se les niega la posibilidad de presentarnos activas en las relaciones sociales. Ejemplos hay muchos, la publicidad de varias marcas en que las ofensas a la inteligencia de las mujeres va desde que no podemos salir a la calle si nuestro vientre se abulta por algún problema intestinal; miles de comerciales de ropa en que las mujeres mostradas están lejos de parecerse siquiera a las mujeres chilenas, mucho más altas y delgadas que ellas, un modelo que genera enfermedades psicológicas debido a la profunda infelicidad e inconformidad con su cuerpo y fisonomía que generan en muchas mujeres y niñas que se esfuerzan por parecerse a esta imagen impuesta.

Otras violencias contra las mujeres son institucionales. Vienen por ejemplo desde el Estado y el mercado. En el caso del Estado tenemos políticas públicas que no están a la altura del problema y leyes que entregan a las mujeres la calidad de ciudadanas de segunda categoría. Un ejemplo claro del maltrato hacia las mujeres desde el plano institucional es que por ley en Chile está penalizado el aborto terapéutico y el aborto por libre demanda. Es preocupante como en Chile la clase política (hoy más que nunca una clase) aún desoye la necesidad de reformar la constitución para modificar estos problemas. En Chile las mujeres están obligadas por ley a parir fetos sin cabeza, gestar molas y no tratarse el cáncer poniendo en riesgo su vida con tal de privilegiar la vida del feto. ¿Pero que hay de las mujeres? Nosotras ya estamos en el mundo, tenemos proyectos de vida, tenemos derechos humanos ratificados por nuestro país que se están vulnerando, tenemos derecho a la vida, a la salud, a no ser discriminadas en ningún ámbito y lo somos en cada momento y a cada segundo, sin embargo aquí somos menos que la posibilidad de la vida… por cierto celosamente protegida por los mismos sectores políticos que también defendieron a rabiar la permanencia de la pena de muerte.

La Iglesia por su parte contribuye y ha contribuido históricamente a la violencia hacia las mujeres. Muchas mujeres católicas hoy cuestionan los posicionamientos de su jerarquía por la misma razón. Así nos presentan el matrimonio como nuestro fin último, niegan nuestro derecho al placer simbólicamente por medio de insertar en la cultura supuestos valores que condenan la posibilidad de vivir una sexualidad libre y sana, y además hacen intervencionismo en organismos del Estado como recientemente sucedió con el tribunal constitucional con el fin de reducir nuestros derechos en materia de control de la fecundidad.

Las mujeres sufrimos violencia basada en el género también cuando nos pagan menos por el mismo trabajo que realiza un hombre, cuando vamos por la calle y un desconocido nos intimida con palabras libidinosas muchas veces acercándose a nosotras para decirlas o bien tocándonos en el metro o un bus del transporte público, también cuando en nuestras familias se asume que por ser mujeres debemos hacernos cargo de los enfermos, o de los hijos cuando están pequeños y que es legítimo exigirnos para esto dejar nuestros trabajos porque ganamos menos o reducir nuestras jornadas. Es violento también que no exista una legislación que nos proteja en éstos ámbitos y modifique la actual situación de inequidad.

Las mujeres tenemos derecho a una vida libre de violencia y las mujeres chilenas estamos muy lejos de ello. Por eso es importante que la ciudadanía se encargue de hacer vigilancia activa, un control ciudadano que siempre es legítimo y necesario. Es necesario que las personas nos agrupemos y hagamos activismo a favor de los derechos humanos y en este caso en contra de la violencia hacia las mujeres. No de la violencia intrafamiliar encapsulando el problema y mostrando los femicidios como la punta que sobresale de un iceberg enorme bajo el agua, sino de la violencia hacia las mujeres basada en el género de la que somos víctimas en la cotidianeidad y que incluye la violencia intrafamiliar pero que no se limita a ella.

El momento de hacer algo es ahora, los hombres también están invitados porque el sistema sexo-género actual también les impone modelos de infelicidad. Trabajemos juntas y juntos por una sociedad libre de violencia en que todas las personas puedan llevar a cabo su potencial, sus aspiraciones y puedan decidir la forma de vivir su vida de una manera más feliz.

Patricia Zamora Valdés
Equipo de Derechos Humanos de las Mujeres
Amnistía Internacional – Chile