Martes 16 de Diciembre 2008. FORO-PANEL SOBRE “DEFENSORIA DE LAS PERSONAS”.

Fuente: http://www.ombudsman.cl

El Gobierno ha repuesto ante la Cámara de Diputados el proyecto sobre Defensoría de las Personas y se hará todo lo posible para que esta vez obtenga la aprobación por los 3/5 de los diputados.
Coincidente con la nueva discusión en el Parlamento y con motivo de su Asamblea Anual, el Consejo Directivo del Capítulo Chileno del Ombudsman invita a participar en el Foro- Panel titulado:
“Defensoría de las Personas: el estado de la causa desde la ciudadanía”
Se analizará el proceso, los beneficios sociales, alcances y desafíos que conlleva para la
sociedad civil esta institución en gestación.

El Foro-Panel tendrá lugar el martes 16 de Diciembre de 2008, de 17.30 a 19.10 horas (puntual) en la sede de la Universidad Alberto Hurtado, calle Almirante Barroso 6, esquina Alameda, Santiago. (Metro Los Héroes). Entrada gratuita.

Panelistas:

– Alvaro Ramis, Presidente de ACCION- Asociación Chilena de ONG
– Carolina Carrera, vicepresidenta de Corporación Humanas
– José Miguel Izquierdo, Director de Estudios de Instituto Libertad

Comenta: – Gonzalo de la Maza, Director de Innovación Ciudadana
Conduce: – Sebastián Cox, Secretario General del Capítulo Chileno del Ombudsman

LAS OPINIONES, ENTREVISTAS Y NOTICIAS VERTIDAS EN ESTE BLOG, NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE AMNISTÍA INTERNACIONAL – CHILE.

“Tan mujeres como tan diferentes.” Reflexión de un encuentro entre dos mujeres.

Fuente: Equipo de Mujeres, Amnistía Internacional – Chile

Elegí vivir en una casa de acogida para compartir mi vida con las personas que habitaban ese lugar como parte de un proyecto de servicio social. En cambio ella, embaraza de 8 meses, sin empleo y además en una condición de ilegal, llego a vivir ahí por que no tenia mas opciones, no tuvo la posibilidad de elegir.

Recuerdo la primera vez que la vi, acompañada por un funcionario de la embajada boliviana, sentada en el living de la casa. Y al verla, me dio la impresión de que su vida fuera triste, por el motivo de ser una mujer emigrante que deja a su familia para ir a trabajar en otro pais y que de repente se encuentra indefensa y sola en una condicion de necesidad.

Un día me preguntó: ¿Por qué te encuentras trabajando en Chile en una casa de acogida?
A lo cual respondí mis motivos con mucha sinceridad: Por que me encanta viajar y conocer lugares nuevos conociendo realidades distintas a la mía; aprender otro idioma y profundizar mis estudios de América Latina. Al contestar su pregunta, me quedo mirando como si le faltaran algunos elementos para comprender el sentido de mis argumentos. Curiosa, también me pregunto por mi edad y si tenia esposo o hijos en mi país. Le respondí que tenía 28 años y que no, que tener familia no era mi proyecto ni tampoco mi deseo. Me miro como si no hubiese entendido ninguna de las razones que le había expuesto con tanta determinación, y me dijo: “Que pena, tu vida a esta edad, sin esposo y sin hijos me parece una vida muy triste”. No quise decirle que así me habia parecido la suya, solo pensé
“Tan mujeres, tan diferentes”.

Mirando su situación a través de mis lentes, pienso que si ella hubiese tenido la posibilidad de elegir seguramente habría elegido una vida distinta. Sin encontrarse casada a los 15 años para que sus demás hermanos pudieran comer algo más. O tal vez no; no puedo saberlo con exactitud.

De toda manera pienso que sea necesario luchar para que todas las mujeres tengan las mismas posibilidades de acceder a aquella medidas que les permitan elegir (y lograr) de forma conciente y autónoma si estudiar o no; si casarse o no; si emigrar o no. La falta de posibilidades de elección no es solo una injusticia radical, sino que la forma de violencia de la cual las otras se alimentan.

Es cierto, la violencia hacia las mujeres es transversal a la condición económica. Es el producto de un sistema de distribución desigual del poder que se basa sobre una construcción de estereotipos de género que discriminan a las mujeres.
También es cierto que la pobreza transforma las mujeres en sujetos más vulnerables aún. Las mujeres pobres viven dos tipos de discriminaciones: la que vivimos todas y la que viven los pobres, ósea una condición de marginalidad que no les deja espacio para actuar y generar cambios en la sociedad.

Como mujer quiero luchar para una cultura libre de aquellos estereotipos de género que producen discriminación y violencia; pero siento también la responsabilidad de luchar contra aquellos tipos de violencia que son producto de un sistema de organización social económica y política del cual todos somos miembros, en el cual solo algunos tenemos privilegios.

Las condiciones mías de ser mujer son muy distintas de las condiciones de la mujer boliviana que vivió conmigo, y a pesar que la violencia y la discriminación nos afectan a todas como mujeres (aunque de manera distinta), yo tengo, entre otros, el privilegio de elegir si estudiar o si emigrar. Este privilegio se construye a partir de la privación de la misma posibilidad para otras personas (mujeres en mesura mayor que hombres) y se alimenta por esta privación.
Finalmente, como mujer, pienso que es necesario generar cambios en un sistema que produce injusticias, asumiéndose la responsabilidad de cuestionar un orden económico y político que genera privilegios y privaciones.

Giulia Tarducci
Soporte Equipo de Mujeres
Amnistía Internacional – Chile