VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES.

Fuente: Equipo Derechos Humanos de las Mujeres, Amnistía Internacional – Chile.

Generalmente cuando hablamos de violencia hacia las mujeres el discurso público se centra en la mal llamada violencia intrafamiliar, concepto que oculta la naturaleza real del problema y nos impide abordarlo en forma eficiente. La violencia hacia las mujeres si bien en algunos casos se da en el ámbito doméstico, es producto de una sociedad que violenta a las mujeres constantemente en las diferentes dimensiones de la vida y espacios sociales.

Es así como las mujeres y especialmente nuestros cuerpos son cosificados por los medios de comunicación de masas, que nos presentan como objetos y entes instrumentales a los que se les niega la posibilidad de presentarnos activas en las relaciones sociales. Ejemplos hay muchos, la publicidad de varias marcas en que las ofensas a la inteligencia de las mujeres va desde que no podemos salir a la calle si nuestro vientre se abulta por algún problema intestinal; miles de comerciales de ropa en que las mujeres mostradas están lejos de parecerse siquiera a las mujeres chilenas, mucho más altas y delgadas que ellas, un modelo que genera enfermedades psicológicas debido a la profunda infelicidad e inconformidad con su cuerpo y fisonomía que generan en muchas mujeres y niñas que se esfuerzan por parecerse a esta imagen impuesta.

Otras violencias contra las mujeres son institucionales. Vienen por ejemplo desde el Estado y el mercado. En el caso del Estado tenemos políticas públicas que no están a la altura del problema y leyes que entregan a las mujeres la calidad de ciudadanas de segunda categoría. Un ejemplo claro del maltrato hacia las mujeres desde el plano institucional es que por ley en Chile está penalizado el aborto terapéutico y el aborto por libre demanda. Es preocupante como en Chile la clase política (hoy más que nunca una clase) aún desoye la necesidad de reformar la constitución para modificar estos problemas. En Chile las mujeres están obligadas por ley a parir fetos sin cabeza, gestar molas y no tratarse el cáncer poniendo en riesgo su vida con tal de privilegiar la vida del feto. ¿Pero que hay de las mujeres? Nosotras ya estamos en el mundo, tenemos proyectos de vida, tenemos derechos humanos ratificados por nuestro país que se están vulnerando, tenemos derecho a la vida, a la salud, a no ser discriminadas en ningún ámbito y lo somos en cada momento y a cada segundo, sin embargo aquí somos menos que la posibilidad de la vida… por cierto celosamente protegida por los mismos sectores políticos que también defendieron a rabiar la permanencia de la pena de muerte.

La Iglesia por su parte contribuye y ha contribuido históricamente a la violencia hacia las mujeres. Muchas mujeres católicas hoy cuestionan los posicionamientos de su jerarquía por la misma razón. Así nos presentan el matrimonio como nuestro fin último, niegan nuestro derecho al placer simbólicamente por medio de insertar en la cultura supuestos valores que condenan la posibilidad de vivir una sexualidad libre y sana, y además hacen intervencionismo en organismos del Estado como recientemente sucedió con el tribunal constitucional con el fin de reducir nuestros derechos en materia de control de la fecundidad.

Las mujeres sufrimos violencia basada en el género también cuando nos pagan menos por el mismo trabajo que realiza un hombre, cuando vamos por la calle y un desconocido nos intimida con palabras libidinosas muchas veces acercándose a nosotras para decirlas o bien tocándonos en el metro o un bus del transporte público, también cuando en nuestras familias se asume que por ser mujeres debemos hacernos cargo de los enfermos, o de los hijos cuando están pequeños y que es legítimo exigirnos para esto dejar nuestros trabajos porque ganamos menos o reducir nuestras jornadas. Es violento también que no exista una legislación que nos proteja en éstos ámbitos y modifique la actual situación de inequidad.

Las mujeres tenemos derecho a una vida libre de violencia y las mujeres chilenas estamos muy lejos de ello. Por eso es importante que la ciudadanía se encargue de hacer vigilancia activa, un control ciudadano que siempre es legítimo y necesario. Es necesario que las personas nos agrupemos y hagamos activismo a favor de los derechos humanos y en este caso en contra de la violencia hacia las mujeres. No de la violencia intrafamiliar encapsulando el problema y mostrando los femicidios como la punta que sobresale de un iceberg enorme bajo el agua, sino de la violencia hacia las mujeres basada en el género de la que somos víctimas en la cotidianeidad y que incluye la violencia intrafamiliar pero que no se limita a ella.

El momento de hacer algo es ahora, los hombres también están invitados porque el sistema sexo-género actual también les impone modelos de infelicidad. Trabajemos juntas y juntos por una sociedad libre de violencia en que todas las personas puedan llevar a cabo su potencial, sus aspiraciones y puedan decidir la forma de vivir su vida de una manera más feliz.

Patricia Zamora Valdés
Equipo de Derechos Humanos de las Mujeres
Amnistía Internacional – Chile

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8 comentarios

  1. Me parece que además se debe empezar con una educación desde la cuna. Es cuando somos niños y niñas que se nos transmite toda esa cultura de desigualdad de género.

    Es un tema que además cercena los propios sentimientos de los hombres al negárseles, por ejemplo, su derecho a llorar, al reírse si éste juega con las niñas o ayuda en la casa. Al dársele de chico el rol de “fuerte”, al celebrarle que se defienda a golpes.

    Tenemos que cambiar el switch y entender que la formación de las próximas generaciones debe ser equitativa, sin discriminación. Sin obligar a las niñas a asumir el rol de “mamá” con sus muñecas. Enseñarles desde bien chiquititos que tanto hombres como mujeres tenemos los mismos derechos sociales y que nuestro desempeño no debe ser asociado a un género en particular si no a capacidades cognitivo-emocionales.

    Por mientras, vamos reconciliándonos, porque tal como dice Patricia Zamora en su artículo,”el sistema sexo-género actual impone modelos de infelicidad”

  2. Raimundo vale Hongo!!

  3. Las feministas son super deagradabes: paranóicas, en general, “malas”, gritonas, soberbias; cuya única función es aumentar el prejucio sobre las mujeres, en especial aquel que ve en ellas una inteligencia poco desarrollada.

    La gente menos intolerante y que menos discrimina es aquella que no recalca esta diferencia, sino que no la toma en cuenta, es decir, no la aplica.

    Es mejor actuar que hacer discursos sobre la paranoia de alguna mina loca fanática. Castigemos la violencia, terminemos con la exclusión.

    RF.

  4. Me censuraron mis comentarios en esta página.
    Valen kk los que coartan la libre expresión.

  5. La loca ke escrivio este articulo es una ceboza q nadie la puntearia con intension: da asko.

  6. Señor RF: bastante estereotipado su comentario, le faltó sólo decir que las feministas andamos quemando sostenes y haciendonos abortos por gusto, a usted que seguramente debe ser un hombre muy culto, le recomendaría informarse un poco acerca del enorme aporte que han hecho mujeres feministas a este país y a la humanidad en general.
    Y con respecto a eso de no tomar en cuanta la diferencia, ¿le parecería que no tomemos en cuenta las diferencias socioeconómicas o de clase si es que usted se cree marxista?, que buena idea!!, quizá los pobres dejen de ser pobres porque no lo tomemos en cuenta . Sabemos que no es así, quien no reconoce y no recalca las diferencias contibuye a su reproducción por omisión.
    Señor Lu”k”as: en usted gastaré pocas palabras, su machista comentario no hace más que confirmar lo que dice la autora de este artículo, pues en vez de opinar con argumentos razonables nuevamente reduce a las mujeres a cuerpos que valen más o menos dependiendo de su porcentaje de grasa. Pero bueno, no esperaba más de usted…Ah!!, y por favor tome clases de ortografía…

    Patricia

  7. Cuando no se tienen argumentos y se opina desde las vísceras, lo dicho carece de valor y sentido. Por lo mismo opiniones como las de RF y Lukas deben ser asumidas como las de unos hombres resentidos, mal educados que al parecer todavía no se dan cuenta que fueron paridos y criados por una mujer.

    El tema de género no es una cuestión de formas corporales ni comentarios banales, es una cuestión de igualdad ante todos los aspectos de la vida. Las mujeres, durante siglos han sido discriminadas o por su belleza, o por su condición de dueña de casa, o por su cerebro y todas aquellas razones mentirosas conque se la ha estigmatizado y excluido de la vida activa de la sociedad.

    Por último, es de bien poco hombres andar insultando y ni siquiera dar un nombre verdadero..O sea, eso tiene un nombre re feo. Adivinen cuál.

    Alejandra

  8. Sres/as Amnistía Internacional y lectores:

    Debido a una coincidencia de nombres, debo puntualizar que el comentario realizado por “Lukas Cifuentes” el 20 de diciembre del año 2008 (quinta entrada en los comentarios de este artículo), no ha sido realizado por mi persona.

    Atte,

    Lucas Cifuentes Croquevielle
    Estudiante de Sociología, U de Chile
    Rut 16.100.675-0
    lucas.cicro@gmail.com

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