Proteger a la infancia mapuche

Fuente: www.elmostrador.cl

Convención sobre los Derechos del Niño (CDN)  -cuyo XX aniversario celebramos este mes de noviembre de 2009- es el primer tratado de derechos humanos que hace referencia explícita a la niñez indígena reconociendo que “esos niños necesitan medidas especiales para el pleno disfrute de sus derechos”.  El artículo 30 de la CDN  dispone que “en los Estados en que existan minorías étnicas, religiosas o lingüísticas o personas de origen indígena, no se negará al niño que pertenezca a tales minorías o que sea indígena el derecho que le corresponde, en común con los demás miembros de su grupo, a tener su propia vida cultural, a profesar y practicar su propia religión, o a emplear su propio idioma”. Además, el artículo 29 de la Convención establece que “la educación del niño deberá estar encaminada a […]  preparar al niño para asumir una vida responsable (como parte) en una sociedad libre…”.

Los indicadores sociales muestran una clara desventaja para los niños, niñas y adolescentes indígenas en el mundo entero. En Chile, según la CASEN 2006, la pobreza e indigencia es mayor  en la población indígena (19%) que en la población no indígena (13.3%) aunque la brecha entre ambos se ha reducido considerablemente debido principalmente a los programas de salud y protección social para los más vulnerables. En cuanto a la educación, sólo el 26% de la población indígena, contra un 30% de la población no indígena, alcanza la educación secundaria, y un 11.3% accede a la universitaria lo que representa la mitad de lo que logra la población no indígena.

Debemos sin duda destacar la prioridad conferida por el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet al programa Chile Crece Contigo -hoy convertido en ley- para asegurar un buen punto de partida a los niños y niñas más pobres y la red de protección social extendida para todas las personas desde su nacimiento hasta su vejez. Ésta debe poner especial énfasis en la infancia indígena.

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Opinión: Invertir en la infancia

Fuente: Egidio Crotti*, El Mostrador

La reciente entrega del Estado Mundial de la Infancia 2009, la principal publicación que elabora UNICEF cada año sobre la situación de la niñez en el mundo, coloca a Chile  entre los países con mejores indicadores de la región en el ámbito de la salud materno-infantil. De hecho, tiene la tasa de mortalidad materna más baja de América Latina y una tasa de mortalidad de menores de 5 años, indicador fundamental para medir el bienestar de los niños, similar a la de Canadá y Estados Unidos.

Estos resultados hablan de la opción prioritaria por la infancia que ha hecho este país durante 50 años, al invertir de manera sistemática en el cuidado y protección de sus niños y niñas. Esta decisión no está relacionada necesariamente con la disponibilidad de recursos económicos del país, sino que es un claro ejemplo de voluntad política y de una visión de largo plazo. La misma voluntad política que ha demostrado el actual gobierno con la creación del Sistema de Protección a la Infancia Chile Crece Contigo, que  actualmente es un proyecto de ley que se discute en el Congreso y que ha concitado el apoyo y adhesión de los parlamentarios de todos los sectores políticos.

Para UNICEF, la institucionalización del Sistema Chile Crece Contigo constituye un hito trascendente en varios sentidos; el más relevante, confirma la importancia de asegurar a todos los niños y niñas de Chile las mejores condiciones y oportunidades.

Garantizar el mejor desarrollo de todos los niños y niñas es un asunto de respeto a los Derechos del Niño y un imperativo moral, ya que el cuidado y protección de la niñez entre los 0 y 4 años es de vital importancia para asegurar una vida saludable y sentar bases sólidas para el momento de iniciar estudios formales. También es un tema de equidad, en la medida que el sistema en discusión permitirá acortar las brechas en la atención a la primera infancia y la educación inicial que hoy existen.

Un sistema como el que se busca crear implica invertir en la primera infancia. Esto es fundamental por al menos dos razones. Por un lado, recientes estudios neurológicos demuestran que la mayor parte de las capacidades mentales de los adultos se forman en el cerebro antes de nacer y durante los primeros tres años de vida.  Así, la primera infancia es la etapa en la que el cerebro más se desarrolla, por lo tanto, lo que se haga o deje de hacerse en esta etapa tiene repercusiones importantes para toda la vida.

De otra parte, también hay razones económicas que sustentan la idea de invertir en la primera infancia y en la educación inicial, dadas las altas tasas de retorno individual y social que ésta tiene. Es decir, que por cada peso que se destina en esta etapa, se ahorra o gana mucho más. Sobre la base de estudios realizados en muchísimos países, se ha demostrado que la tasa de retorno es de uno a 17, es decir, se recuperan 17 dólares por cada dólar invertido. Y el retorno social es aún mayor del retorno a nivel de cada individuo.

En definitiva, el proyecto de ley es, entonces, una señal en la dirección correcta: proteger a los niños y niñas, garantizando derechos y asegurando prestaciones.

Asimismo, esta iniciativa legal implica desafíos que el país deberá enfrentar y ante los cuales es importante estar atentos.

Por un lado, la institucionalización del Sistema Chile Crece Contigo, implica profundizar y fortalecer una descentralización más efectiva en que el nivel local pueda liderar la coordinación intersectorial.

Además, el asegurar derechos y garantizar prestaciones, demanda acordar progresivamente indicadores que den cuenta de la calidad de dichas prestaciones, velando también porque esos indicadores sean públicos y estén a disposición de la ciudadanía. Por ejemplo, posibilitará medir el desarrollo infantil temprano y la satisfacción de los usuarios a través de la percepción de las propias familias.

Por último, el proyecto de ley establece un mecanismo para ir incorporando otros subsistemas al sistema de protección. Hoy es Chile Crece Contigo, pero en el futuro se deberá avanzar en otros temas como por ejemplo la salud de los adolescentes o la buena nutrición de niños y niñas.

El Estado Mundial de la Infancia 2009, consigna que el riesgo de morir por complicaciones vinculadas con el embarazo o el parto es 300 veces mayor para mujeres que viven en países menos adelantados que para las que viven en países industrializados, señalando que no existe índice de mortalidad más desigual.

En este mismo sentido, una de las principales recomendaciones que entrega el Estado Mundial de la Infancia 2009, dirigido a mejorar los índices de salud materno-infantil, es que los países cuenten con sistemas de acompañamiento para las madres durante todo el embarazo y eso es lo que hace precisamente Chile Crece Contigo.

*Egidio Crotti es representante de la UNICEF para Chile.

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