Tuición: madres y padres homosexuales

Fuente: Rolando Jimenez, La Tercera

La tuición de hijos o hijas por parte de madres y padres lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) continúa siendo en Chile un tema polémico, siendo conveniente analizar la razón de porque esta realidad genera controversias, a objeto de poder acercarse a ella sin prejuicios.

Los debates públicos y privados presentan como principal problemática los eventuales negativos efectos que puede tener en los menores de edad el ser criados por madres o madres homosexuales, dividiéndose ambas posturas en dos bandos: los que piensan que sí hay consecuencias nocivas y quienes consideran que no.

La interrogante clave entonces, en el marco sociocultural de nuestro país, es sí provoca algún daño o no en los hijos o hijas el vivir con familias homoparentales.

La respuesta a ello, por un asunto de responsabilidad ética y moral y de verdadero compromiso con la igualdad de derechos para todas las personas, requiere tener conocimientos documentados y precisos, al margen de creencias religiosas, ideológicas o políticas, que pueden estar a favor o en desacuerdo con estudios efectuados hasta ahora.

Lo concreto es que en Chile y el mundo no existe ningún estudio científico, generado de manera independiente a toda corriente de pensamiento religioso o ideológico, que sustente la generación de algún daño a hijos o hijas de padres o madres LGBT. Así lo estipuló en 1976 la Asociación de Psicología Americana (APA), instancia que en 1995 corroboró en el estudio “Lesbian and Gay Parenting: A resource for psychologists” que toda la bibliografía ha concluido que los padres y madres homosexuales y heterosexuales crían a sus hijos o hijas de forma semejante.

En tanto, en el 2000 la Asociación Americana de Psiquiatría dio una señal similar al apoyar los derechos a las uniones civiles y a la adopción por parte de parejas homosexuales, situación que dos años más tarde fue compartida nada más, ni nada menos que por la Academia Americana de Pediatría y por la Asociación Americana de Psicoanálisis.

Generalmente cuando se exponen estas investigaciones, las posturas contrarias a las familias homoparentales sostienen que los mencionados estudios no son necesariamente aplicables a Chile, por cuanto cada país vive una situación particular.

Pues bien, lo concreto es que instancias locales también han llegado a una misma conclusión, siendo ejemplos el Servicio Médico Legal, el Departamento de Psicología de la Universidad de Chile y, para sorpresas de muchos, el estudio “Madres lesbianas y educación de sus hijos e hijas”, elaborado por la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile.“Es posible afirmar que, en general, los niños de familias no heterosexuales serán bien atendidos y tenderán a las relaciones heterosexuales”, ha dicho la Universidad de Chile, mientras que la Universidad Católica ha agregado que la “homosexualidad es una conducta normal y no es manifestación de ninguna patología que la inhabilite” para la crianza de hijos o hijas.

Visto así la causa de la polémica en torno a este tema no puede ser sino la ignorancia e torno a una realidad desconocida, que puede manifestarse de manera pasiva o en actos concretos de discriminación que llevan a tribunales u otras instancias a validar el despojo de niños y niñas de sus padres o madres sólo por motivos de la orientación sexual o la identidad de género.

Lo urgente frente a este tipo de debates es que las personas primero se informen, busquen antecedentes y fijen postura.

Si bien las investigaciones son demostrativas de que no hay inhabilidad entre la orientación sexual homosexual y el cuidado de los hijos o hijas, las creencias personales, como las religiosas, pueden mantenerse intactas y persistir en el rechazo a las familias homoparentales. Pero debe aclararse que son creencias y no hechos.

A lo que nuestro Estado compete es prevenir todo tipo de atropello y discriminación, al margen de creencias personales, por tanto es urgente avanzar en normas que regulen la situación de las parejas homosexuales y transexuales y que establezcan mínimas garantías para que ningún menor de edad sea despojado de sus padres o madres por convicciones religiosas, prejuicios, ignorancia o discriminación.

De acuerdo a todas las encuestas efectuadas sobre este tópico en años pasados, como promedio entre el 65 y 70 por ciento de los chilenos y chilenas rechaza que los padres y madres homosexuales o transexuales puedan criar a sus hijos/as biológicos/as.

Sin embargo, lo concreto es que el rechazo disminuye en las personas más jóvenes, nuevas generaciones que suelen ser más comprensivas de las diversas realidades sociales de su propio país, pues han tenido desde su infancia un mayor acceso a la información, toda vez que la censura es cada vez menos viable dada la globalización y la expansión de internet.

Así por ejemplo quedó de manifiesto en una encuesta del Centro de Estudios de la Tercera aplicada entre el 26 de mayo y el 6 de junio del 2008 a 671 jóvenes de entre 18 y 29 años de 49 ciudades.

En la investigación el 64 por ciento de los jóvenes se declaró liberal, el 32 por ciento conservador, mientras que el 4 por ciento no contestó.

Muy en sintonía con esa auto-calificación, un 58 por ciento se mostró a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo y un 42 por ciento en contra, en tanto el 63 por ciento es partidario que la legislación permita a padres o madres homosexuales criar a sus hijos/as biológico/as y el 37 por ciento rechazó esa idea.

La tendencia que viene registrándose, en especial desde comienzos de la década de los 90, es de una aceptación en aumento a la igualdad de derechos para homosexuales y transexuales, que seguramente incrementará en el futuro.

Mientras tanto, empero, la discriminación sigue siendo una realidad brutal, que ya no sólo está afectando a homosexuales y transexuales, sino que también a sus familias, incluidos los hijos o hijas que tienen cerca del 8 por ciento de la población LGTB, según rastreos efectuados por el Movilh.

En síntesis es deber de las autoridades enfrentar y corregir los atropellos, sin guardar silencio y sin validarnos. Sólo tras ello podremos decir que nuestro Estado, con el ejemplo de sus autoridades, es respetuoso de la diversidades y eficiente para enfrentar cualquier violación a los derechos humanos, como lo es la discriminación.

LAS NOTICIAS, ENTREVISTAS Y OPINIONES VERTIDAS EN ESTE BLOG, NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE LA POSICIÓN DE AMNISTÍA INTERNACIONAL – CHILE.

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