“Papa, Mamá…Soy gay”

Fuente: Roberto Rosenzvaig, La Tercera

Roberto Rosenzvaig: psicólogo clínico, sexólogo acreditado como tal por la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual Terapeuta individual y de pareja. Presidente la Corporación Chilena de Sexualidad Humana.

Roberto Rosenzvaig: psicólogo clínico, sexólogo acreditado por la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual

Mi trabajo como especialista en sexualidad, hace que sea relativamente común cierto tipo de consulta, donde se presentan padres preocupados por la orientación sexual de su hijo o hija (aunque en este artículo voy a hacer solo referencia a los varones).

Los padres llegan angustiados, porque los hechos que han venido observando les señalan que la evolución de la conducta del hijo no es igual a la de los otros jóvenes de su edad. El momento típico de la consulta se sitúa alrededor de los 16 a 18 años; en ese instante aparecen en ellos ciertos detalles manifiestos que antes no fueron percibidos o se minimizaron.

El punto de conflicto se establece en torno a las relaciones sociales y a la marcada preferencia por vincularse con grupos de amigos del mismo sexo, en detrimento de las relaciones con compañeras de la misma edad. No es que se rechace todo contacto con mujeres, ni que aparezcan rasgos de afeminamiento notorio, sino un modo de preferencia sutil, que es captado tarde o temprano por el círculo íntimo de las relaciones familiares. Aún cuando el propio sujeto perciba su diferencia, la conducta habitual es que la oculte, esforzándose por mostrar comportamientos comunes a su grupo de pares, los avances (notorios) en el plano de aceptación y el respeto a la diversidad en el plano de la orientación sexual no son todavía suficientes, para que tanto la persona como su círculo familiar acepten de buen grado y sin conflicto una clara definición homosexual. Los padres desean escuchar que su hijo está confuso, ambivalente. Sin embargo en la mayor parte de los casos no existe tal confusión.

De hecho tanto varones como mujeres homosexuales, han pasado por experiencias heterosexuales, no solo por enmascaramiento, sino también como parte de una búsqueda de orientación sexual. Las dudas de los padres y de la propia persona, merecen por el especialista una orientación adecuada y una comprensión del proceso por el que se desarrolla la identidad sexual.

Nadie podría, hoy en día interpretar la homosexualidad desde un  punto de vista exclusivamente biológico, psicológico o ambiental.  Durante un periodo muy prolongado los investigadores del tema asociaron a la homosexualidad con cierto tipo de constelaciones  familiares y normas educativas, que finalizarían en la  determinación de cambios en la identidad y orientación sexual.

Ejemplificando: si la sumatoria de una madre sobreprotectora y un  padre débil y ausente produjesen invariablemente desviaciones en la orientación sexual, los porcentajes de desviados serian abrumadores.  El problema está lejano de estas reducciones; las más recientes  investigaciones biológicas sustentan  hipótesis cada vez más firmes sobre el supuesto basamento genético  de la homosexualidad, aunque se admite que este no actúa  independientemente de los factores prenatales, psicológicos, familiares y  culturales, los que de un modo u otro interaccionan para favorecer  o impedir la cristalización de una identidad genérica.

Ser o no ser homosexual no es mecánico y simple, porque aun cuando se demostrase sin dudas el origen biológico de la tendencia, ello  no implicaría que la sociedad en su conjunto cambie automáticamente  de una valoración negativa a otra positiva, de la condena a la  aceptación. Mientras tanto habrá homosexuales orientados  armónicamente, en tanto que otros vivirán con resistencia  y dolor sus inclinaciones.

Las experiencias terapéuticas de cambio o reversión en homosexuales  adultos que expresaban su interés en modificar sus preferencias  sexuales,  nunca han sido particularmente exitosas ( a pesar de la difusión que se hace de ellas en los círculos religiosos). Sólo un muy pequeño número de ellos  conseguían alcanzar su propósito y convertirse a una vida  heterosexual. Otros tantos se inclinaban al total abandono de  experiencias sexuales y de pareja gay, para optar por una vida de abstinencia a través del compromiso religioso, como se ha visto en  las comunidades de autogestión de EE.UU.

En el caso de los adultos o de los jóvenes que ya han vivido experiencias afectivas y sexuales de tipo homosexual, pero que se resisten a instalarse allí en forma definitiva, existen alternativas terapéuticas, porque nunca un comportamiento erótico tiene la condición de inmutable. Sin embargo la posibilidad de modificación es mucho más lenta y dificultosa, y depende del grado de compromiso y decisión de los pacientes.

La ventaja de este tipo de trabajo, es que aún cuando no sea exitoso en la modificación de la orientación sexual, si lo es en cuanto a la coherencia del rol asumido, y a la estabilidad emocional futura. Nadie puede ser feliz o armónico, consigo mismo y con los demás, a través de un enmascaramiento permanente, y aunque la develación de la orientación sexual suele ser difícil, especialmente en una sociedad que margina social y laboralmente a los gays y lesbianas, parece ser el único camino para lograr la coherencia y la autenticidad personal.

LAS NOTICIAS, ENTREVISTAS Y OPINIONES VERTIDAS EN ESTE BLOG NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE LA POSICIÓN DE AMNISTÍA INTERNACIONAL – CHILE.

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2 comentarios

  1. Hola, usted dice ser un profesional del tema. le recomiendo que investigue a fondo los argumentos biológicos pues se ha demostrado que si bien es cierto que hay genes que están presentes en un cierto % de individuos homosexuales, esos mismos genes están presentes también en casi el mismo % en individuos heterosexuales, de tal modo que ninguno de los estudios realizados ha sido concluyente. Eso implica que los factores ambientales, psicológicos, y el entorno completo así como características individuales de temperamento pueden marcar la diferencia, y no la información genetica de un cierto gen. El asunto es complejo, y muy interesante. Yo particularmente no soy para nada homofóbica, pero me parece muy importante no pensar que solo se trata de un accidente genético. =) saludos!

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