“¡Soy lesbiana y qué!”

Fuente: El Ciudadano

lesbianas

Que haya Miss Visibilidad Lésbica, no quiere decir que sea fácil ser homosexual en Chile, más aún si se es lesbiana considerando el machismo latente. Por ello, grupos diversos van tomando protagonismo para reivindicar sus derechos y que de a poco, muy de a poco, la sociedad abra su mente, pero aún queda mucho. Las chilenas lésbicas no se cansan, y con sus acciones se hacen notar cada vez más.

El sábado 15 de noviembre del año pasado dos chicas lucían muy orgullosas una distinción memorable. Eran las primeras en la historia chilena en recibir un premio inédito: “Miss Visibilidad Lésbica”, en el marco de la celebración de la “Gay Parade Chile, Open Mind Fest. 2008”, fiesta ciudadana organizada por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) en colaboración con la agrupación Chile Lesbos. Efectuada en el paseo Bulnes de Santiago, también se conmemoró el Día Internacional de la Tolerancia. Celebración que contó con más de 20 mil asistentes, nada menos.

“Nuestro objetivo es que las mujeres lesbianas den la cara en Chile y que salgan del clóset. Esto siempre ha sido difícil, pues padecemos la doble discriminación de ser lesbianas y mujeres”, decía Natalia Martínez, representante de Chile Lesbos.

El festival fue completamente inédito, tanto para el país como para el continente latinoamericano. Además, se transformó en la convocatoria homosexual más masiva del último tiempo. Por dicha causa también se estableció un mensaje claro: ésta “es una protesta multitudinaria contra aquellos sectores conservadores que se están oponiendo a la Ley Contra la Discriminación. Contra aquellos que contribuyen a mantener impunes los atropellos padecidos por los sectores vulnerables día a día”, expresaron desde Movilh.

Pero resulta que este festival es una de las tantas manifestaciones que los grupos homosexuales organizan durante el año. Aunque ahora último se ha incorporado un nuevo componente: la mujer. La cultura lésbica va tomando protagonismo digno de considerarse. “Hace pocos días se eligió a un Mister Gay y al instante supimos que debía haber también una Miss Lesbiana. Las mujeres necesitan decir al mundo lo que son, sin temor a las represalias y, por tanto, este concurso es un ejemplo inédito en Latinoamérica. Gay Parade Chile está así dedicada a las lesbianas”, informan de Movilh.

LA REALIDAD LÉSBICA

Pero ser lesbiana en Chile no es fácil. A la misma hora de la fiesta, pero en el paseo Bulnes, en Concepción, Constanza (21) tomaba su vaso de cerveza un poco tímida, aun cuando para hablar del tema gusta ser directa. Muy ajena del bullicio homosexual,  también se considera como tal, pero guarda distancia con revelar su nombre completo, ni menos lo que hace. Sabe que no es fácil declararse homosexual. “Si me cachan mis viejos me matan”, dice. “A esta hora en alguna parte deben haber dos minas como yo tirando, regaloneando, queriéndose. Loco, eso es el lesbianismo, ser normales. Y yo, ¿te parezco anormal?”, pregunta desinhibida, pero con el temor habitual de un porcentaje considerable de lesbianas en el país.

La homosexualidad, más allá de la creciente liberación mental que se viene experimentando, sigue causando distancia en los grupos conservadores de nuestro país. Más aún, la palabra lesbiana tiende a asustar más que gay, la represión social tiende a ser mayor y el castigo social resulta más duro. Lo anterior, dado quizás por la aún fuerte presencia del machismo nacional. “Tenemos a muchas lesbianas todavía escondiéndose, ocultando su identidad por temor a perder sus trabajos, que las expulsen de los liceos o que les quiten a sus hijos, en el caso de las que son madres. Pero hay varias que ya estamos rompiendo con los miedos y cada vez hay más conciencia de denunciar, protestar y expresarse por canales de comunicación propios”, sostuvo Erika Montecinos, directora de la principal revista sobre cultura lésbica en el país ‘Rompiendo el Silencio’ (rompiendoelsilencio.cl).

Como sea, lo cierto es que las llamadas minorías sexuales deben enfrentar una dura realidad. Las cúpulas mantienen cierto sesgo, aún cuando la sociedad va abriendo de a poco su mente. No por nada la Organización Mundial de la Salud recién a fines de la década de los 80 dejó de definir a la homosexualidad como una enfermedad mental.

LESBIANISMO Y MACHISMO

“El lesbianismo se aleja de los cánones hegemónicos de nuestra sociedad, pero no se debe olvidar que de lo que se aparta es de una realidad que es construida y naturalizada y no de la verdad misma. Esto, tan fácil de olvidar para muchos es justamente lo que  alienta a las minorías sexuales de nuestro país. Con la misión de reconstruir la memoria que sea más representativa y menos excluyente, la comunidad lésbica en su diario vivir lucha por mantener una identidad propia”, concluye el estudio ‘Cultura Lésbica en Chile: una nueva construcción de género incluyente’ (cuadernos de Neuropsicología, 2007).

Lo anterior, se enmarca en un sistema excluyente de las minorías sexuales. Aquello, por cierto no es nuevo ni novedoso, aunque sí preocupante. El rol de la mujer viene encomendado por una tradición que no le es favorable. Ya el derecho a sufragio, por ejemplo, sólo se vino a dar hace unas décadas. Pero el derecho a la elección sexual, parece más complejo, no así en los hombres que cuentan con una cierta libertad de acción (limitada, en todo caso). Tampoco existe igualdad en este plano.

“Peleamos no sólo con un sector, sino con todos los sectores, independiente del color político (hay homo lesbofobia en la derecha, la izquierda, el centro, etc). Peleamos con los mismos kiosqueros, algunos de los cuales todavía se niegan a venderla (la revista de cultura lésbica Rompiendo el Silencio), con la mirada inquisitiva de los adultos mayores que ya amenazaron a una kiosquera por ofrecer pornografía a la juventud o también, con la invisibilidad que hacen los grandes consorcios periodísticos de iniciativas tan loables como ésta. Así que ojalá nos apoyen y la exijan!”, agrega Erika.

Algo similar exponía en una entrevista Silvia Paola, directora de las Olimpiadas Lésbicas desarrolladas el 11 de octubre de 2008 en Santiago: “Muchas lesbianas quieren participar, pero no han podido porque tienen temor a ser reconocidas por amistades y ellas sienten que eso les puede afectar familiar, laboral y fraternalmente, por ello me han encargado no hacer publicidad en ciertos lugares como lesbianas. Este tema es delicado, pero no es una barrera para hacer deporte, tal vez en los próximos años sea distinto”.

Y como no, si hasta la premio Nóbel chilena de literatura Gabriela Mistral ocultó su condición. Tanto así, que hasta el día de hoy el tema sigue estando bajo las llaves del conservadurismo socio-político-comunicacional.

HISTÓRICA Y LESBIANAMENTE UNIDAS

Ante tal escenario social, una de las primeras armas de defensa pareció llamarse organización. Varios grupos han nacido para aunar fuerzas en defensa de los derechos de las mujeres lesbianas.

En Chile, hacia 1983, en plena dictadura, comenzaron a verse los primeros indicios de grupos lésbicos. Osadía total considerando que conformar algún movimiento social en esa fecha era peligroso. Así y todo, atendiendo el asesinato de la escultora Mónica Briones Puccio, se habría conformado la primera agrupación de nombre Ayuquelén. Y si bien dicho grupo alcanzó sólo cuatro años funcionando activamente, fue el impulso necesario para que en distintas partes del país otras mujeres comenzaran a asociarse en estos gremios pro defensa de sus propios derechos.

Además, el mencionado movimiento se vio impulsado por el II Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en Perú ese mismo año, con la presencia de 700 lesbianas de todo el continente y que motivó, además, la creación de otros grupos como el GALF (Grupo de Autoconciencia de Lesbianas Feministas) en Perú, entre otros.

Mientras, en Chile, nacía un par de años después Punto G, COOM, y Lesbianas en Acción, esta última de la ciudad de Concepción. Más tarde germinaban movimientos amparados por Internet. Tal es el caso de lesbianas.cl, que produjo un impacto digno de rescatar.  Hoy, se siguen creando agrupaciones para luchar por la cultura lésbica. Por ejemplo,  hace unos días se conoció Las Araucanas de Temuco y en Concepción dio a luz Mafada.

“Nuestra idea es ampliar el espectro, es decir, trabajar nosotras mismas como lesbianas, pero aceptar apoyo de otras agrupaciones sociales. No basta encerrarnos en nuestro núcleo, porque si no nos ayudamos entre otras agrupaciones, no vamos a tener nunca una ley antidiscriminación, o un pacto de unión civil útil y verdadera”, contó en una entrevista Antonieta Jiménez, líder de Mafalda.

Y es que la discriminación es grande y es necesario estar unidas ante distintas amenazas que pueden venir tanto de lo privado como de lo público. Por ejemplo, conocido es el caso de la jueza Karen Atala, a quien la justicia le quitó a sus tres hijos tras reconocerse como lesbiana. El Estado actuó de inquisidor. Y ni hablar de la iglesia católica, quien en el 2007 le impidió a una profesora de religión ejercer su oficio por el único hecho de reconocerse como homosexual.

Los medios tampoco quedan fuera del juego. Su papel como constructores de realidad también ha sido criticado fuertemente desde el mundo lésbico. “Los medios de comunicación chilenos están como en la etapa post franquista en España, en la época del destape español de la década de los ‘80. Entonces invitaban a lesbianas a los programas de TV u otros canales como radio o prensa escrita, para que hablaran de su vida personal: ¿cómo lo hacen? ¿cómo viven? Es decir, con una ignorancia y morbosidad tremenda. Acá ocurre lo mismo (…). En otras oportunidades, quieren mostrarnos como las eternas víctimas, casi enfermas (…) Por eso, muchas lesbianas han optado por huir de los medios, que son asfixiantes en querer mostrar solamente morbosidad. Debe ser porque eso vende”, manifiesta Erika Montecinos.

Como sea, lo cierto es que la puerta del clóset parece irse abriendo poco a poco, paso a paso, en medio de una sociedad que aún desconoce la lucha por la liberación sexual. En este escenario, las mujeres quieren tomar el protagonismo en la cruzada del mundo homosexual y romper la barrera del silencio y el miedo. En eso están hoy, en eso estarán mañana.

por Julio Sánchez

Las noticias, entrevistas y opiniones vertidas en este blog  no representan necesariamente el pensamiento de Amnistía Internacional – Chile.

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