El cierre de Guantánamo marca el fin de un ciclo de abusos.

Fuente: www.lanacion.cl Por Raúl Sohr.

Hoy, cuando muchos de los detenidos son hombres quebrados, que nunca podrán rehacer su vida pese a que jamás se les probó un crimen, Obama propone terminar con un episodio que disminuyó la estatura ética de EEUU.

Una de las primeras promesas electorales que cumplirá Barack Obama, al asumir la Presidencia, será el cierre de Guantánamo. También se pondrá fin a las cárceles secretas de la CIA. Junto con ello se eliminará la licencia para el empleo de la tortura en ambas instancias. El ahogamiento, mediante la técnica de asfixia conocida como water boarding, desaparecerá de los instructivos de interrogatorios. Será entonces el fin de estas y muchas otras transgresiones cometidas a lo largo de los ocho años del Gobierno del Presidente George W. Bush.

De todas las violaciones los campos de detención de prisioneros, codificados como Rayos X, Delta y Eco, en la Bahía de Guantánamo, simbolizaron los abusos sistemáticos de los derechos humanos de parte de Washington. El enclave fue establecido en 1898 y allí se construyó una estación naval como resultado de la victoria estadounidense sobre los españoles por el control de la isla en ese mismo año. En 1903, Washington obtuvo una concesión perpetua que le otorgaba el completo control operativo y la jurisdicción en tanto que Cuba mantenía su soberanía. Esta condición jurídica tan singular, junto con las dificultades de acceso, han hecho de la base naval de Guantánamo el lugar óptimo para aislar, del mundo y de la justicia, a más de 700 individuos capturados en Afganistán a partir de 2001. Capturados en las más diversas circunstancias, recibieron una calificación inexistente en el derecho internacional: “Combatientes extranjeros ilegales”.

A estas personas se les negó la condición de prisioneros de guerra y, en consecuencia, no fueron sometidos a juicio y permanecieron en un limbo legal sin que se sepa cuál será su destino. Varios de los detenidos denunciaron haber sido sometidos a torturas y tratos vejatorios. En las palabras de Amnistía Internacional: “Guantánamo simboliza el desprecio de EEUU hacia el derecho internacional en su ‘guerra contra el terror’. Es la punta visible del iceberg de detenciones indefinidas y secretas, entregas extraordinarias y recurso a la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes”. En junio de 2006 tres prisioneros se ahorcaron en sus celdas. La explicación del contraalmirante Harry Harris, comandante de la Fuerza Conjunta a cargo de la base-penal, fue insólita: “No creo que fue un acto de desesperación, más bien fue un acto de guerra asimétrica ejecutado en contra nuestro”.

Durante su campaña electoral, Obama describió Guantánamo y las prisiones secretas de la CIA como “un capítulo triste de la historia americana”. Marc Falkoff, uno de los abogados de los detenidos, afirma que apenas una docena de los reclusos son terroristas confesos. En su opinión la mayoría “son pastores o árabes que fueron como voluntarios para apoyar a los talibanes pero no son terroristas duros. El problema real es conseguir que sus países de origen los acepten de vuelta”. En varios casos, según Falcoff, los prisioneros son contrarios al Gobierno de su país natal y por tanto vistos como una amenaza doméstica. Grupos de derechos humanos proponen que aquellos prisioneros contra los que nada se ha probado, pero que son rechazados en sus países, reciban residencia en EEUU o en países europeos. El problema no existiría si los capturados hubiesen permanecido y sido juzgados en Afganistán. Hoy, siete años más tarde, cuando muchos de los detenidos son hombres quebrados, que nunca podrán rehacer una vida normal pese a que jamás se les probó crimen alguno, Obama propone terminar con un episodio oprobioso que disminuyó la estatura ética de EEUU.

Pese a ello hay estadounidenses que miran con optimismo el futuro. Esta semana estuvo en Santiago una delegación de parlamentarios y uno de ellos me señaló: “Yo pensé que nos tomaría años restaurar la imagen de EEUU. Pero ahora que veo el entusiasmo que ha despertado la elección de Obama, quizás el proceso será más rápido”.

LAS OPINIONES, ENTREVISTAS Y NOTICIAS VERTIDAS EN ESTE BLOG, NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE AMNISTÍA INTERNACIONAL – CHILE.

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