Eduardo Galeano y las venas abiertas: “No me arrepiento ni de una coma”.

Es un referente de la izquierda pensante. El autor de “Las venas abiertas de América Latina” conversó con Carlos Ares, para la nueva “Belleza de pensar”, y aquí adelantamos las materias importantes de ese diálogo, para confirmar lo que solemos leer en sus libros: Galeano es el mismo… menos mal.

 

-Recibió un premio, Ciudadano Ilustre del Mercosur. ¿Le molesta?, por eso de mercado
-No, para nada. El Mercosur es un proyecto que todavía está caminando y, desde los acuerdos comerciales, no tiene destino si se queda en eso. Somos mucho más que un conjunto de países que pactan entre sí condiciones comerciales comunes. La idea es recuperar nuestro derecho a construir una identidad colectiva fundada en el respeto de sus partes, que de eso se trata la integración. El reconocimiento de que cada uno tiene una identidad propia, pero que estamos unidos en una perspectiva común, pero que tenemos memoria compartida. Espero que tengamos también un tiempo común que construir, cuando seamos capaces de imaginar el futuro en vez de padecerlo.

-¿Cómo nace su vocación? ¿Cómo influyó su infancia en ello?
-Yo tuve una infancia muy mística, mística de verdad. Mi propia familia no se la tomaba a pecho porque, bueno, una cosa es la religión ritual de los domingos y otra es la religión profundamente sentida. Yo tuve una infancia muy mística y eso me marcó para siempre. Pero era evidente que tenía una tendencia, una inclinación natural al pecado.

-¿Siempre quiso escribir?
-Antes de santo quise ser jugador de fútbol, porque todos los uruguayos nacemos gritando gol y era un “patadura” irremediable. Fui cambiando de vocaciones, sí, también tuve ese período de intensidad religiosa. Esa suerte de misticismo después desaparece con el tiempo, cambia de nombre, cambia de objeto. Uno va reconociendo a Dios en los demás. Yo soy muy pagano ahora. De repente salgo y llueve y escucho el ruido de la lluvia y siento que hay algo sagrado ahí. El sentido sagrado de la vida nunca lo perdí, tuviera el nombre que tuviera Y después, bueno quise ser dibujante, pintor, hasta que asumí mi condición de inútil total y lo único que me sale más o menos es escribir.

-¿Cuánto valora  “Las venas abiertas de América Latina”?
-Yo estoy muy orgulloso de haber escrito ese libro y no me arrepiento ni de una coma. Además, nunca fue desmentido, a pesar de que fue muy atacado, nunca se probó que ese libro mintiera.
Lo único que me pasa es lo que le pasa a Quino con Mafalda, entonces dices bueno, yo escribí otras cosas. Pero estoy resignado y me parece estupendo que las venas haya influido como influyó, al menos para que en unas cuantas personas haya despertado por lo menos curiosidad y ha ofrecido una visión de las cosas que era diametralmente opuesta a lo que proporcionaba la educación oficial.

-¿Le parece que la Concertación chilena quisiera extrapolar su modelo al resto de Latinoamérica?
-Yo no creo que haya ningún modelo, ni en el modelo cubano ni en el modelo chileno. Yo creo que cada país tiene su propio camino para recorrer y sus propios caminos recorridos y que nadie es quien para imponerle desde afuera un determinado modelo de vida y de gobierno. Me parece que la victoria de Michelle Bachelet fue muy importante porque ya va siendo hora de que nos enteremos que la mitad de nosotros somos mujeres. A mí siempre me resulta incomprensible esa frase que dice “las minorías, las mujeres”, yo nunca fui bueno para las matemáticas pero la mitad no puede ser minoría.

-¿Cuál es su preocupación actual del medio ambiente?
-Cuando se dice “estamos acabando con el planeta”, yo no estoy acabando con el planeta para nada. Los que están acabando con el planeta son los que trafican con el planeta. Los que lo convierten en mercancía, los que nos envenenan el aire, el agua, la tierra. Los que nos convencen de que las piernas no son dignas de ser usadas porque para eso se inventó la rueda y más vale andar en coche que caminar. Los que nos convencen también de que está muy bien que en las ciudades se prohiba caminar y respirar porque al fin y al cabo lo importante es el progreso, el desarrollo. Si es un desarrollo al servicio de la vida humana y del planeta me parece estupendo, pero ocurre que muchas veces el desarrollo contradice todo eso y lo que hace muchas veces es arrasar con el planeta como si tuviéramos otro.

-¿Un proceso inevitable?
-Yo digo ¿los amos del mundo ya tendrán contratada una nave espacial?, ¿a dónde se van a mudar?, porque a este paso están acabando con el mundo. Pero yo no quiero pasar mi eternidad en el infierno compartiendo las llamas del eterno castigo con los empresarios de las industrias químicas, los fabricantes de autos y todos los traficantes del ambiente. Antes yo creía que el infierno que me esperaba era un infierno habitado por cantantes de TV y críticos literarios y me parecía bastante grave. Pero esto otro, insoportable.

-¿Cómo influye el desarrollo tecnológico en nuestra realidad actual?
-Yo siempre sospeché que las máquinas beben de noche, cuando nadie las ve y que por eso durante el día hacen cosas, a veces, inexplicables. Nunca perdí esta desconfianza de esa tendencia al vicio de las máquinas. Pero eso no me impide reconocer que las máquinas son utilísimas, siempre y cuando nosotros no nos convirtamos en máquinas de nuestras máquinas. O sea, el drama de la civilización contemporánea es que nos hace instrumento de nuestros instrumentos. Y eso hay que reconocer que no es culpa de las máquinas sino de quienes administran el mundo, de los amos del planeta que nos han metido en la cabeza una suerte de religión de la tecnología, que nos hace adorar instrumentos que terminan poniéndonos a su servicio. El automóvil es el caso más claro, se inventa para facilitar el movimiento y termina haciendo lo imposible. El tráfico se come la mitad de los informativos, que te cuenta cómo está tal avenida y la ruta no sé cuánto. ¿Qué es esto?, ¿el mundo discutiendo ahora cómo les damos de comer a los autos?, ¿No es más urgente darle de comer a las personas?, el transporte debe estar al servicio de la gente y no al revés.

LAS ENTREVISTAS, OPINIONES Y NOTICIAS VERTIDAS EN ESTE BLOG NO REPRESENTAN EL PENSAMIENTO DE AMNISTÍA INTERNACIONAL – CHILE

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