Publican “La jungla polaca” (Anagrama), el primer libro del periodista fallecido hace dos años. Kapuscinski regresa a casa.

Fuente: www.lanacion.cl Por Javier García / La Nación

Los protagonistas son sus compatriotas: habitantes de edificios desgastados de Varsovia, mendigos, hermosas mujeres campesinas. Más de veinte artículos escritos antes de los 30 años, para quien la ética era su jungla y aldea.

Nací en una parte de Polonia que ahora forma parte de Bielorrusia -contaba Ryszard Kapuscinski en 2002-, muy al este de Varsovia, fuera de nuestras fronteras actuales. Era la parte más pobre de Polonia y posiblemente de Europa. De hecho, sigue siendo muy pobre. Una tierra desgraciada, de pocos recursos y de una gran escasez”.

Un retrato de su tierra, de una casa tan grande y a la vez pequeña, que luego salió a buscar otras aldeas, con los mismos problemas y fronteras que la suya, como las imágenes que Kapuscinski retrata en “La jungla polaca”, su primer libro publicado en 1962 y que ahora es reeditado en una edición aumentada por Anagrama.

Veintidós textos, donde los protagonistas son sus compatriotas: trabajadores, habitantes de edificios desgastados de Varsovia, deportistas, mendigos, hermosas mujeres campesinas. Todo pasado por el ojo de Kapuscinski, quien tenía 30 años en 1962 y era reportero del semanario Polityka, de donde surge parte de estos escritos.

EL HOGAR DE LA GUERRA

Kapuscinski, quien registraba cada detalle en su bloc de notas, como un mapa prodigioso y denso, murió en enero de 2007, y su posteridad ha sido una verdadera legión de fieles seguidores.

“A veces me preguntan si no me quiero quitar el abrigo. O si me gustaría sentarme. Una vez me ofrecieron un caramelo; otra, un café. Acaricié la cabeza a una docena de niños y besé la mano a unas cuarenta mujeres. Ofrecí un cigarrillo a ocho hombres. A mí me lo ofreció uno. Tres señoras mayores dijeron que yo era joven; dos chicas jóvenes, que yo era viejo. Repartí sonrisas por doquier”, escribe el señor K en un pasaje de “La casa”, texto incluido en “La jungla polaca”.

Este, su primer libro, tiene la gracia de ser más intimista, antes de la gran aventura, de esos viajes por la Unión Soviética, por los países en conflicto, la revolución, la guerra, a miles de kilómetros de casa.

En “La jungla polaca”, su autor también sale del territorio natal, y describe un viaje africano. Allí le cuenta cómo cae en su país la nieve a un grupo de hombres, quienes sólo lo han visto en películas.

El autor del libro “Los cínicos no sirven para este oficio”, deja en claro en el volumen su ética, descifrada en frases como: “Los habitantes de los países más o menos pobres -como Polonia sin ir más lejos- ofrecen su barata mano de obra; los países ricos se defienden, tiene de sobra donde elegir”. O “La guerra no construye casas”.

LAS NOTICIAS, ENTREVISTAS Y OPINIONES VERTIDAS EN ESTE BLOG, NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE AMNISTÍA INTERNACIONAL – CHILE.

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