EL EFECTO PINOCHET.

Aborto libre y seguro: una exigencia de justicia social, DDHH y Democracia.

Fuente: www.humanas.cl

Más de 4 millones de latinoamericanas y caribeñas abortan cada año y la mayoría lo hace clandestinamente, arriesgando su vida y con temor de ser encarceladas. Esto implica un grave daño a su salud física y mental, y constituye una violación a sus derechos humanos fundamentales, en especial el derecho a la vida, la salud, la autodeterminación, la igualdad y la no discriminación, a estar libres de torturas y daños, a la libertad de pensamiento y religión, y al control de su propia fecundidad.

No habrá democracia ni desarrollo humano sostenible en nuestras sociedades mientras las mujeres, especialmente las más pobres, continúen muriendo por esta causa y sean objeto de condenas y castigos, lo que convierte al aborto inseguro en un grave problema de justicia social.

De esto son responsables:

Los Estados que no garantizan a las mujeres una maternidad voluntaria, ni respetan sus derechos sexuales y derechos reproductivos, incluyendo la libertad de opción.
Las iglesias que intervienen y atentan contra el Estado laico.
Los legisladores que se niegan a despenalizar y siquiera a debatir.
Los proveedores de servicios que denuncian y maltratan a mujeres hospitalizadas por abortos inseguros.
Los jueces que las procesan y condenan.
La sociedad que calla y permite.

Son culpables de imponer a las mujeres la maternidad como destino único e irrenunciable, sin reconocerles autonomía de decisión sobre sus vidas y sus cuerpos soberanos, negándose a comprender que detrás de un aborto inducido hay embarazos que fueron forzados, falta de acceso a la anticoncepción o falla de algún método, pobreza y abandono, enfermedades de la mujer o gestaciones de fetos con graves malformaciones, entre otros motivos.

Frente a ello, reclamamos el acceso al aborto legal, seguro y gratuito como una demanda de derechos humanos, de justicia social y de salud pública. Solo poniendo fin a la indignidad del aborto clandestino, acabará también el drama de las muertes maternas por esta causa y se resguardará la salud y vida de las mujeres, al igual que el bienestar de sus familias. La maternidad no se impone por leyes castigadoras, las que han demostrado ser inútiles para evitar los abortos clandestinos. Tampoco se impone por dogmas ni doctrinas religiosas, los que ignoran e irrespetan la libertad humana y la diversidad de creencias.

Las mujeres somos sujetas de derechos con plena capacidad moral para tomar las decisiones más favorables de acuerdo a nuestras realidades y proyectos de vida, incluyendo la decisión de abortar o de ser madres, de tener hijos o de no tenerlos. Exigimos que todos los actores sociales y el Estado respeten nuestra autonomía sexual y reproductiva, y se nos brinde la información y los medios para ejercerla sin riesgos. Esto debe abarcar: acceso universal a métodos anticonceptivos modernos y seguros, incluyendo anticoncepción de emergencia; educación sexual laica y humanista; acceso a abortos seguros, legales y con alta calidad de la atención; condiciones sociales y estructurales adecuadas para vivir una maternidad voluntaria, protegida y gozosa, si optamos por ella.

Solo de esta forma serán respetados los derechos consagrados en el sistema internacional de derechos humanos, al igual que los históricos consensos de las Conferencias de El Cairo y de Beijing. Y asimismo podrán concretarse los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM, en especial en lo relativo al empoderamiento de las mujeres, la equidad de género, y el enfrentamiento del drama de la mortalidad materna que continúa presente en la primera década del siglo 21.

Aun cuando la penalización del aborto persiste en la mayor parte de la región, vemos con esperanzas que se han producido algunos avances significativos en el reconocimiento del derecho de las mujeres a la libertad sexual y reproductiva. El más reciente fue en México, en el contexto del Distrito Federal, con el respaldo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la ley que permite la Interrupción Legal del Embarazo hasta el primer trimestre. Y el año 2006, la Corte Constitucional de Colombia liberalizó la legislación al permitir el aborto por riesgo a la salud y vida de la mujer, en casos de violación y por graves malformaciones fetales. Esto demuestra que es posible encontrar respuestas favorables a nuestra demanda histórica por una maternidad voluntaria como derecho humano sexual y reproductivo.

Organizaciones adherentes

REGIONAL
Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, RSMLAC
Red Regional Católicas por el Derecho a Decidir
Campaña 28 de Septiembre, Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe
Campaña por la Convención Interamericana de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos
Articulación Feminista Marcosur

ARGENTINA
Católicas por el Derecho a Decidir-Argentina

BOLIVIA
Católicas por el Derecho a Decidir-Bolivia

BRASIL
Católicas pelo Direito de Decidir-Brasil
Rede Nacional Feminista de Saúde, Direitos Sexuais e Direitos Reprodutivos
Coletivo Femenino Plural– Porto Alegre
Maria José de Oliveira Araújo – IMAIS – Salvador
Lílian Marinho – IMAIS
Karen Lúcia Borges Queiroz – Coturno de Vênus
Lia Zanotta Machado – AGENDE, Ações de Gênero Cidadania e
Desenvolvimento
Neusa Cardoso de Melo – Assoc. Graal do Brasil
Maria Beatriz de Oliveira – Assoc. Graal do Brasil (suplente)
Marta Gianne Machado Torres – Fórum de Mulheres da Amazonia Paraense
Maria Luísa de Carvalho Nunes – CEDENPA
Maria Goretti Lopes – Espaço Mulher
Alerte Leandro Martins – Rede de Mulheres Negras do Paraná
Neusa das Dores Pereira – CEDOICOM
Maria do Espírito Santo Tavares dos Santos
Maria Noelci Teixeira Homero – Maria Mulher – Organização de
Mulheres Negras
Silvana Maria da Silva – Secretaria da Mulher da FECOSUL
Rosa de Lourdes Azevedo dos Santos – Regional da RFS/São Paulo
Olívia Rangel Joffily – União Brasileira de Mulheres
Clair Castilhos – Casa da Mulher Catarina
Simone Lolatto – União Brasileira de Mulheres de Santa Catarina
Associação Marina Carneiro de Familiares e Amigos de Vítimas
de Morte Materna
Outra Visão – Porto Alegre – RS
Maria Helena Souza da Silva – Rg. 904 236-90 – Salvador, Bahia
Maria Alice Bittencourt – Expressão Feminista do PT –
Salvador – Bahia
Débora Oliveira, Psicóloga e feminista – Porto Alegre/RS.
Silvia Lúcia Ferreira – Profa. Associada I, Depto. de
Enfermagem Comunitária. EEUFBA.
Pesquisadora do GEM e do NEIM/UFBA
Valdecir Pedreira do Nascimento – Ativista feminista e anti-racista
Leticia da Luz Tedesco, Mestre em Antropologia Social pela UFRGS
Profa. Dra. Cecilia M. B. Sardenberg – Diretora do Núcleo de
Estudos Interdisciplinares sobre a Mulher – NEIM – Universidade
Federal da Bahia – UFBA
Observatório Lei Maria da Penha
Cecilia C. Casemiro
Angela Freitas – Instituto Patrícia Galvao/
MUSA (Mulher e Saúde)- Centro de Referência de Educação em
Saúde da Mulher – Minas Gerais
Isanete Soares de Oliveira – Distrito Federal

CHILE
Articulación 28 de Septiembre
Foro Red de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos
Movimiento pro Emancipación de la Mujer Chilena, MEMCH
Mesas Ciudadanas Proyecto Safe Abortion Action Fund RSMLAC/IPPF
Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual
Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, ANAMURI
Marcha Mundial de Mujeres, Punto Focal Chile
Movimiento por la Defensa de la Anticoncepción “Por la Libertad de Decidir”
Católicas por el Derecho a Decidir-Chile
Colectivo Con-spirando
Solidaridad y Organización Local, SOL
Educación Popular en Salud, EPES
Mujeres Quinta Región
Colectivo de Mujeres “Belén de Sárraga”, V Región

COLOMBIA
Católicas por el Derecho a Decidir-Colombia

MEXICO
Católicas por el Derecho a Decidir-México
Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia

NICARAGUA
SI Mujer, Nicaragua

PERU
Centro de la Mujer Peruana “Flora Tristán”

REPUBLICA DOMINICANA
Colectiva Mujer y Salud

LAS OPINIONES, ENTREVISTAS Y NOTICIAS VERTIDAS EN ESTE BLOG, NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE AMNISTÌA INTERNACIONAL – CHILE.

Bicentenario: ¿Cuándo nos haremos cargo de nuestra historia?

Fuente: www.elciudadano.cl

 

Ya van a ser como 200 años desde que alguien dijo que naceríamos chilenos todos. Y desde entonces, muchos cuentos nos han contado, y aún hoy, siguen saliendo historias o documentos inéditos. ¿Hicimos este 18 algo más que comer y curarnos?

Cuando uno tiene problemas psicológicos (cree tenerlos o termina creyéndole a los demás que los tiene), ya sea por depresión, ansiedad, temores o conductas violentas en la pareja, tengo entendido que una de las cosas que hacen los estudiosos del tema, es analizar el pasado del paciente. De acuerdo a su pasado, pueden entenderse muchas cosas que le suceden en el presente, y que en muchos casos son las razones de por qué no se realiza su futuro (es decir, que no logra concretar lo que desea).

Chile, como concepto abstracto sinónimo de País, Patria, Nación o Pueblo (creo que este último sinónimo ya difamado), tiene un pasado, y no me refiero al pasado reciente, sino a casi 200 años (ya que está de moda lo del bicentenario).

En este Chile vivimos aproximadamente 16 millones de personas de Arica a Punta Arenas dicen los cómodos, obviando tal vez a Chiloé, Isla de Pascua, Juan Fernández, los que están en la Antártica, y todos aquellos rincones que los viajes de Lan Chile no cubren. Muchas de esas 16 millones de personas, tienen “curiosos” apellidos. Y digo curiosos entre comillas, porque nos han enseñado que ciertos apellidos suenen raros, primitivos, indígenos. No tenemos problemas, y hasta con mucho interés, le preguntamos a algún Massu, Keitel o Foxley sobre el origen de su apellido, y nos agrada escuchar que nos diga que su abuelo fue inglés, ruso, alemán, étc. Pero cuando alguien nos dice que su apellido es Amaro, Uruña, Copani, Pauyantay, Zulantay, Chillimaco, Catrileo, Alonkura o Nehuel, incluso nos detenemos a pensar, ya no con tanto interés, si la persona que está frente a nosotros es Mapuche, incluso algunos ya mentalmente televisados, se asustan, pero para que no se quede con las dudas, son apellidos de origen Aymara, Diaguita y Mapuche.

Y así, con total normalidad, hacemos nuestra vida, mandamos a los hijos al colegio, le contamos a los nietos divertidas historias sobre algún nombre raro en un carnet, y con poco interés a veces le preguntamos a un niño algo como: ¿Y ya te enseñaron a sumar?. Pero ni atreverse a preguntarle algo como: ¿Ya te pasaron sobre la ley de radicación indígena y la pacificación de la Araucanía?, para qué avergonzarnos con algo que ni nosotros sabemos. Pero le enseñamos a nuestros hijos del pasado, y aprobamos que aprendan a bailar cueca, el himno nacional, y algunos dirán suspirando que se quitó una estrofa que aludía a los valientes soldados, mientras otros a regañadientes dirán que fue idea de los comunistas. Aprobamos que Arturo Prat murió por el país, y muchos reprobamos que USA haya invadido IRAK, pero ponemos en duda preguntarse: ¿Cómo es que llegaron tan rápido los acorazados para la Guerra del Pacífico, desde Inglaterra, cuando Chile no tenía poderío naval producto que alguien había vendido tiempo atrás los barcos que teníamos, para pagar deudas que O’higgins contrajo con la misma Inglaterra?, más en duda es siquiera pensar que invadimos Perú, nada que ver, ¡por favor!, ¡nos estábamos defendiendo! (al igual que USA de las armas químicas o biológicas).

Lo ponemos en duda porque ¡ya no somos niños pues!, no me vengan con cuentos. Y bueno, si son los niños los que creen en cuentos, ¿acaso no fuimos niños también?, ¿Acaso no escuchamos constantemente cuentos de nuestro pasado?. ¿Qué le garantiza que ud. no escuchó cuentos, y que su hijo tampoco?.

¿Se ha puesto a pensar qué difícil es hacer que un “viejo” cambie en su forma de pensar, pero a un niño no?.
¿No ha pensado tal vez, que su propio padre o madre, ya ancianos, sean tan testarudos o tan porfiados por la educación que recibieron?, claro que indirectamente, ud. se alude como el rey de la flexibilidad, el abierto a temas tabúes, a hablar con libertad de la sexualidad, pero a tener cuidado de que la vecina diga que su hija es una “señorita”.

¿Se ha puesto a pensar, si ud. es lo que es por su educación?. ¿Ud. es o no testarudo porque su papá lo es, o porque en un acto de rebeldía decidió no serlo?.

¿Se ha puesto a pensar que cuando niños somos más vulnerables?, porque estamos formándonos en la vida, y que precisamente esa es la razón de por qué algunos dicen que en esa etapa reafirmamos nuestra sexualidad, se producen los mayores traumas o adquirimos nuestros valores patrios?, no necesariamente haciendo el servicio militar, sino que tan simple como elevando un volantín un 18 de Septiembre, con algún cuento sobre O’Higgins, padre de la patria.

¿Cómo, siendo adultos, nos hacemos cargo de nuestra historia, si ya personalmente nos negamos a cambiar?. Es más facil decirle a nuestro hijo, “si mijito, vaya a ver Dragon Ball no más”, que decirle, “Mira, lo que ves en los noticiarios sobre los Mapuche, es por…”, y le cuentas tu historia del asunto, con la responsabilidad y motivación de que él también investigue por su cuenta.

¿Qué le vas a decir?, si al ver el Discovery Channel, en un programa sobre momias, le digan que encontraron restos de peruanos que murieron en la Guerra del Pacífico, junto a sus esposas, porque ellos se defendieron en pareja. Y que en Chile fue diferente, porque acá, muchos esposos iban a la guerra porque el Estado les pagaba un sueldo que mandaban a sus esposas, y que después ellas quedaban viudas. ¿Acaso es más valido que comprenda que si tú vas a la guerra será por “el país” o que comprenda que si tú vas a la guerra es altamente probable de que no vuelvas?. Sin duda que la primera es la más fácil de decir. A Discovery Channel no le interesa mostrar nuestra historia, pero sí decirle al mundo que no tenemos políticas arqueológicas, y que restos ancestrales están por todos lados, como si nada, a la vista de todos, sin ningún interés de nadie por ese pasado.

Un poco de historia: Hasta poco después de la independencia, los mapuche tuvieron autonomía. La cosa cambió, cuando los adinerados jefes de familia criollos chilenos, tal vez en un asado o una tertulia, vieron que sería bueno tener tierras en el sur, para sacarles partido económico y aumentar sus riquezas (públicamente, las riquezas del país), total, ellos tenían títulos de dominio, lo más probable es que los Mapuche no. Así, como todo esto a la luz pública debería haber sido en forma legal, bueno, encontraron justo que se debía declarar a los Mapuche como chilenos y que por lo tanto, así tendrían el “privilegio” y mismos derechos que los chilenos, para darles títulos a ellos sobre sus tierras y de esta manera, los interesados poder ponerles un precio para adquirirlas. ¿Y fue así, tan voluntarioso?. De partida, uno inmediatamente podría cuestionar, ¿estaban obligados, los Mapuche a reconocer la “legalidad” de los criollos?. Imagine que su vecino, se junta con sus otros vecinos, en un asado y deciden que el patio de su casa sería ideal para poner juegos para sus hijos, pero ud. no tiene hijos, y hacen un documento aprobado por todos ellos que los regula como comunidad de vecinos, y van donde ud. diciéndole: “Mire, nosotros, como buenas personas que somos, lo invitamos a ser parte de nosotros, para que ud. tenga los mismos privilegios y derechos de libertad que nosotros, firme aquí”. Ud. firma, y luego ellos le dicen: “Bueno, caballero, ahora que ud. es parte de nosotros, le compramos su patio, naturalmente, ud. debe vender ese terreno, son los negocios, todo tiene un precio”. ¿Bastará con que ud. les diga, NO?. Depende de lo que ud. firmó.

Una cosa que se obvia, es el pasado de las personas y culturas. Los criollos chilenos, descendían de españoles, españoles conquistadores, donde la idea de “imperio” era, precisamente, colonizar tierras, demarcar límites y extenderlos, pero todo dentro de lo aparentemente legal, legalidad que ellos mismos acordaban. Los Mapuche no eran necesariamente así, ellos cultivaban en un lado, cosechaban y se iban para otro lado hasta que el primer lugar se recuperara (por la simbiosis que tienen, como cultura, con la tierra), claro que dentro de una extensa zona donde la comunidad mapuche vivía. Naturalmente, luchas territoriales siempre las hay, y supongo que las hubo entre Incas y Mapuche (¿las hubo o fue un cuento?). La “demarcación” territorial individual no existía, por lo tanto, la legalidad de títulos de terrenos no aplicaba.

Hoy, siguen habiendo mapuche. Pero ahora, los criollos no son tan criollos, sino que empresas extranjeras, amparadas en criollos que apelan a la riqueza del país, que llega e impulsan la creación de empresas forestales, hidroeléctricas, étc. ¿Creen uds. que si los mapuche aceptan la “legalidad” chilena, van a poder hacer algo para recuperar lo que era de ellos, y que sigue siendo de ellos desde su punto de vista, porque su cultura, su forma de vivir comunidad, no es individual, como la nuestra? ¿O acaso ud. cree que ellos serán como nosotros y llegarán hasta Santiago conquistando tierras?. Lo interesante es que, el punto de vista de ellos no importó.

Tenemos un pasado, que nos impide (a la mayoría) hacer un futuro, porque existe una minoría que necesita que sigamos creyendo en cuentos, sigamos peleándonos por candidatos de la concertación o la derecha (y parece ser que la historia dice, entre líneas, que ambos velan por los mismos intereses), nos peleamos por ser hinchas del Colo o la U, ellos quieren que sigamos pensando en las “riquezas del país”, cuando en la práctica las hacen sus riquezas (como con los vueltos para donaciones en los supermercados). Ahora que se viene este asuntito del bicentenario…

¿Será la oportunidad de hacernos cargo de nuestra historia o seguiremos confirmando, por comodidad, la que ya conocemos?

Fuente: http://www.derechos-indigenas.blogspot.com

Si bien, mis apellidos son netamente de origen español, no nací en España.

Javier Villalobos

LAS NOTICIAS, ENTREVISTAS Y OPINIONES VERTIDAS EN ESTE BLOG, NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE AMNISTÌA INTERNACIONAL – CHILE.