Caso Caravana de la Muerte. Las dificultades del general Fuente Alba.

Fuente: www.lanacion.cl

El general Juan Miguel Fuente Alba, cuarta antigüedad del Ejército, está mencionado en el episodio de Calama. Se defiende afirmando que el día que asesinaron a 26 prisioneros estaba en Chuquicamata, pero lo contradicen tres testimonios. Entre ellos, el ex segundo de la DINA, Pedro Espinoza, y el teniente (R) Patricio Lapóstol.

El general de División, comandante de Institutos y Doctrinas del Ejército y cuarta antigüedad en la institución, Juan Miguel Fuente Alba Poblete, está en problemas. Un conflicto que arrastra desde el paso de la Caravana de la Muerte por Calama, donde el 19 de octubre de 1973 asesinaron a 26 prisioneros.

De todo el trayecto por el sur y norte del país, esa fue la ciudad donde más oficiales locales tomaron parte en los crímenes. Sea matando con sus armas, observando cómo morían, resguardando el lugar que sirvió de paredón en el desierto, o luego escondiendo los cuerpos para desenterrarlos dos años y medio después y hacerlos desaparecer para siempre a bordo de un avión FACH en el fondo del mar.

Por años, el general Fuente Alba ha afirmado en el proceso Caravana que no estuvo en el Regimiento Calama el día en que el general Sergio Arellano arribó con su pelotón en la mañana del 19 de octubre de 1973. Argumenta que ese día, con grado de subteniente, estaba en Chuquicamata, 18 kilómetros al norte de Calama, resguardando las instalaciones del mineral de cobre.

Así lo declaró en dos oportunidades al juez Juan Guzmán. La primera vez, el 11 de enero de 2001 en calidad de testigo, y la segunda, el 27 de octubre de 2004, como inculpado.

No obstante, el ex segundo jefe de la DINA y entonces integrante del escuadrón de Arellano, Pedro Espinoza, afirma lo contrario. De hecho, su declaración judicial del 17 de julio de 1998 ante el juez Juan Guzmán resulta embarazosa para Fuente Alba, porque lo identificó entre los oficiales del Regimiento Calama que esa tarde estaban en el sector Topater del desierto cuando se eliminó a los 26 prisioneros.

Espinoza asegura que aquella tarde, cuando se realizaba la matanza, “divisé al comandante [Sergio] Arredondo [jefe de Estado Mayor de Arellano en la Caravana] junto a otros oficiales y subtenientes del Regimiento Calama. De aquellos oficiales del regimiento sólo recuerdo a un subteniente de apellido Fuente Alba, que después estuvo a cargo de las relaciones públicas de la Comandancia en Jefe del Ejército, y actualmente (1998) es director de la Escuela de Suboficiales del Ejército”. Fuente Alba ocupó ambos cargos.

Otro Lapóstol

Pero no sólo Espinoza contradijo la afirmación de Fuente Alba acerca de su permanencia en Chuquicamata el día de este episodio de la Caravana de la Muerte.

Patricio Lapóstol Amo, que en 1973 también era subteniente en ese regimiento, identificó la presencia de Fuente Alba en Calama, y no en Chuquicamata, el día en que arribó Arellano y su comitiva para cometer la nueva masacre.

Lapóstol Amo es hijo del entonces comandante del Regimiento Arica de La Serena, Ariosto Lapóstol Orrego, al interior del cual el 16 de octubre de 1973 la Caravana asesinó a 15 prisioneros.

El 28 de septiembre de 1998, Lapóstol relató ante el juez Guzmán que ese día él también se encontraba en Chuquicamata integrando el personal que resguardaba las instalaciones mineras, “pero a raíz de la llegada del general Arellano tuvimos que bajar a Calama para una ceremonia protocolar, formándosenos en el patio del regimiento”.

En ese regimiento, a Arellano y su pelotón los recibieron con banda.

Terminada la formación, Lapóstol recordó que entró a la oficina de la comandancia del cuartel y se encontró con el mayor Marcelo Moren Brito, integrante del escuadrón de Arellano.

“En la comandancia, Moren, quien era el segundo comandante del regimiento de mi padre en La Serena, me saludó y me dijo: ‘Ojalá no seas tan cobarde y maricón como lo fue tu padre’, aludiendo a que mi padre se había opuesto al fusilamiento de esas personas en La Serena. Recuerdo incluso que este encuentro con el mayor Moren se hizo en presencia del subteniente Juan Miguel Fuente Alba Poblete”.

Pero Fuente Alba desmintió a Lapóstol y negó ante el juez presenciar su altercado con Moren Brito.

“Me extraña que él tenga una memoria tremendamente privilegiada y aguda, porque hay sucesos que se pierden después de 2 años”, respondió el actual general al juez Guzmán, que le llamó la atención por el detalle tan preciso y dramático que recordaba el joven Lapóstol.

Lapóstol afirma que por la tarde, cerca de las seis, la hora del crimen, él y otros jóvenes oficiales (no menciona a Fuente Alba) debieron “montar guardia” en el escenario de la masacre.

“Realmente no lo sé”

Un tercer testigo afirmó también judicialmente que Fuente Alba estuvo presente ese día cuando en Calama mataron a los detenidos. Aunque el suboficial (R) de Ejército Leopoldo Pérez Paredes, que el día de la llegada de la Caravana también servía en ese regimiento, hizo esta afirmación en otra causa abierta por el posterior desentierro de los cuerpos y su lanzamiento al mar.

La operación de desentierro fue comandada en el desierto a fines de 1975 por el entonces teniente Miguel Trincado Araneda, por lo cual, siendo general y comandante de la II División del Ejército en la Región Metropolitana, y aun negando siempre su autoría, Trincado fue pasado a retiro en diciembre de 2006, siendo procesado más tarde.

Al declarar ya en calidad de inculpado, el juez Guzmán preguntó a Fuente Alba cómo explicaba que varios desmentían su estadía ese día 19 de octubre de 1973 en el mineral de Chuquicamata, identificando su presencia en Calama y presente en las ejecuciones. Éste respondió: “Realmente no lo sé”.

LND sostuvo una larga conversación con el actual general Fuente Alba acerca de estas controversias, la que el oficial prefirió mantener en reserva y no otorgar entrevista. //LND

LAS OPINIONES, ENTREVISTAS Y OPINONES VERTIDAS EN ESTE BLOG, NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE AMNISTÍA INTERNACIONAL – CHILE.

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Una respuesta

  1. […] criminales de lesa humanidad) Auto-proclamarse inocente en crímenes tan graves no consuela a nadie. Dice Fuente-Alba que “el día que pasó el general Arellano Stark por Copiapó él no estaba […]

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