UN CENTENAR DE NIÑOS Y NIÑAS AYUDAN A SUS COMPAÑEROS A RESOLVER SUS PROBLEMAS SIN VIOLENCIA.

Fuente:  www.achnu.cl

El martes 18 de diciembre, 112 estudiantes de las escuelas Horacio Jonson, Pedro Aguirre Cerda, Poeta Eusebio Lillo y Doctora Eloisa Díaz, de la comuna de Conchalí, se transformaron en los nuevos mediadores escolares, gracias a la implementación del programa “Resolución de conflictos e instalación de sistemas de mediación escolar”, desarrollado por ACHNU junto a la Corporación de Educación y Salud Municipal.Luis Valdés, representante de CORESAM, señala que “ha sido tan enriquecedor el proyecto, que lo queremos extender hasta el 2010. Nuestro desafío es que todas las escuelas de Conchalí tengan implementado este sistema”.

Un niño molesta a una compañera de curso; ésta se enoja y reacciona con una cachetada directo a la cara. Ante la situación, un compañero de ambos los llama a conversar en una sala especialmente acondicionada para ello. Así enfrentan sus conflictos de una manera más armónica y se estrechan las manos. Más adelante, lo pensarán mejor antes de comportarse de forma agresiva, ya que su propio compañero, “mediador escolar”, les enseñó a usar el diálogo como herramienta para resolver sus problemas.

Esta escena, que a primera vista parece ideal y un tanto utópica, se está haciendo realidad con gran éxito en cuatro escuelas de la comuna de Conchali, a través del proceso de mediación diseñado e implementado por ACHNU.

El camino para formar mediadores escolares comenzó, en una primera etapa, con una capacitación entregada por profesionales de ACHNU, a los profesores de las escuelas intervenidas; el taller duró 40 horas. Luego se realizó una encuesta anónima a los alumnos de cada curso, quienes seleccionaron entre sus pares a los futuros mediadores.

En una segunda etapa, los alumnos designados recibieron capacitación sobre métodos de resolución de conflictos, y luego de doce sesiones, ya estaban listos para ejercer su nuevo oficio: mediadores de conflictos.

Según Esteban Sutherland, estudiante de octavo básico de la Escuela Doctora Eloisa Díaz, luego de la puesta en marcha del proyecto hay menos burlas, ya casi no hay peleas y se han fortalecido las relaciones sociales entre los distintos cursos. “Un estudiante estaba molestando a todos, porque quería hacerse el chistoso; conversé con él y le pregunté, ¿por qué haces esto?, y él reconoció que tenía problemas en su casa. Entonces le recomendé que no juntara sus problemas personales con su vida en el colegio; desde ese minuto ya no molesta a nadie más”, cuenta orgulloso.

La experiencia ha sido tan exitosa que ya se piensa implementar en todas las escuelas de Conchalí. Luis Valdés, representante de la Corporación de Educación y Salud Municipal (CORESAM), señala que “ha sido tan enriquecedor el proyecto de mediación entre pares, que lo queremos extender hasta el año 2010. Nuestro desafío es que todas las escuelas de Conchalí tengan implementado este sistema, porque aquí gana la escuela, los profesores y los alumnos”.

Para Eileen Salvatierra, quien tiene 13 años y terminó séptimo básico en la Escuela Doctora Eloisa Díaz, ser mediadora de conflictos se ha transformado en una vocación, “Lo que más me gusta es que existe un respeto mutuo entre mediadores y el resto de los alumnos. Es tan bonita la experiencia que gracias a todo lo que he aprendido, en los talleres y en la práctica como mediadora, ahora tengo ganas de entrar a la universidad y ser parvularia”.

Chile: Mirada ciudadana, urgencias y desafíos para las mujeres ante el VIH/SIDA.

Fuente:  www.reddesalud.org

“Las mujeres no saben negociar el uso del condón”. “Se dedican al cuidado de los otros y no a su propio cuidado”. “Están para satisfacer los deseos de su pareja”. “Las dueñas de casa no han salido de la casa y son víctimas del VIH/SIDA”.”No creen que el VIH/SIDA les puede afectar, aún persiste la idea de que sólo afecta a hombres homosexuales”.

Estas afirmaciones se repitieron una y otra vez entre las 32 mujeres presentes en el coloquio “Una mirada ciudadana, urgencias y desafíos para las mujeres ante el VIH/SIDA” que se realizó en Santiago, Chile, el 15 de marzo de 2007, convocada por la Fundación Savia, que forma parte de la Asamblea de Organizaciones con trabajo en VIH/SIDA, ASOSIDA. Provenían de ONG, del Estado y de organizaciones de base. Todas con un objetivo común, identificar los desafíos que existen para detener el crecimiento del SIDA, ya que en Chile se estima que diariamente 5.9 personas adquieren el virus.

Alertadas porque la tasa de crecimiento del VIH/SIDA en Chile es más alta entre las mujeres que entre los hombres, y porque más del 40% de las portadoras son dueñas de casa con pareja exclusiva, las mujeres presentes en el coloquio compartieron experiencias y estrategias en la lucha contra la propagación de VIH/SIDA. Efectivamente, aunque el 85% de los casos del VIH/SIDA registrados en Chile desde 1984 a diciembre de 2004 corresponde a hombres, las tasas de adquisición del virus hoy crecen más en las mujeres (20%) que en los hombres (12%). La relación hombre mujer en la actualidad es de 5,1.

Pamela Eguiguren investigadora del Observatorio de Equidad de Género y Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señaló que “el aumento del virus entre las mujeres en una señal de inequidad que es modificable y que se relaciona con el menor control que las mujeres ejercen sobre su sexualidad”.

Por ello hizo hincapié en que es preciso abordar este tema de una manera integral y abogó por la aprobación de la Ley Marco de Derechos Sexuales y Reproductivos, que daría el sustento jurídico a los derechos sobre el cuerpo, la sexualidad y la reproducción. Marcela Morales, de la Comisión Nacional del SIDA (CONASIDA) coincidió en que “hay que visibilizar el tema de la equidad de género como un factor de vulnerabilidad”. Agregó que existe una oportunidad para prevenir el VIH/SIDA entre las mujeres haciendo políticas diferenciadas, porque antes sólo existían campañas generales. Agustina Morales del programa de VIH/SIDA del Hospital Sótero del Río señaló que “veo día a día el aumento del SIDA en las mujeres jóvenes, mujeres que sufren violencia, que están supeditadas a los hombres”.

Varias asistentes coincidieron en que existen esfuerzos desde el sistema de salud público, pero aún existen muchas carencias cuando se trata de orientar a las mujeres. Magdalena Kleincsek, de la ONG EDUK resaltó que “no hay dinero para que los consultorios trabajen el programa de prevención de la mujer y menos de las y los jóvenes”. Sonia Covarrubias, de la Fundación Educación Popular en Salud (EPES), explicó que en los centros de salud de la familia no se aborda el tema del VIH/SIDA y que las consejerías sobre sexualidad que se imparten a las mujeres duran 15 minutos, siendo insuficientes para abordar una temática tan compleja.

Varias mujeres presentes en el coloquio manifestaron que les parecía muy importante dar a conocer la alternativa del condón femenino entre las mujeres y también fomentar su accesibilidad porque es una mediada que pueden usar de manera autónoma, sin negociar con sus parejas. Sara Araya, de Vivo Positivo, señaló que “no se habla del condón femenino, cuando muchas de nosotras que vivimos con el virus y tenemos parejas seronegativas, incluso en estos casos es difícil negociar el condón”. Por lo tanto, si estos temas no se abordan con apertura y con asignación de recursos para la educación en prevención, las mujeres podrían crecer aún más en las estadísticas.

Publicada el Viernes, 16 de Marzo de 2007

Adriana Gómez

Llamado a la Acción RSMLAC: Basta de Violencias contra Mujeres y Niñas.

Fuente:  www.reddesalud.org

Por tercer año consecutivo, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC), compromete sus esfuerzos en esta campaña regional, con especial atención en el impacto de la violencia con sesgo de género en la salud integral de mujeres y niñas. Para avanzar en su prevención y erradicación, la RSMLAC mantiene además su adhesión a las campañas con objetivos comunes impulsadas por organizaciones y redes en todo el mundo, especialmente con los 16 Días de Activismo Contra la Violencia hacia las Mujeres, y la campaña Las Mujeres No Esperamos Más, en torno al VIH/SIDA, a la cual la Red invita a sumarse.

Las campañas realizadas cada 25 de noviembre por la Red de Salud han tenido como base sustentadora los siguientes conceptos clave:

–Las mujeres tienen derecho a vivir una vida libre de violencias. Por lo tanto, la violencia contra las mujeres es una violación a sus derechos humanos fundamentales.
–La violencia contra las mujeres siempre tiene un impacto severo en su salud física y mental, y debe considerarse como un problema de salud pública de primera prioridad.
–Las mujeres deben tener acceso a la información y orientación respecto a leyes e instrumentos que las protegen y cómo utilizarlos.
–Las mujeres agredidas deben ser acogidas con prontitud, sensibilidad y empatía por las distintas instancias encargadas de su atención.
–La violencia basada en el género debe ser enfrentada a partir de un enfoque multidisciplinario y multisectorial; su erradicación debe constituir, además, un compromiso de la sociedad en su conjunto.

Esta campaña trianual 2005-2007 que coordina la Red de Salud constituye, por lo tanto, una denuncia a toda forma de violencia contra las mujeres, lo que implica la decisión de proteger la salud integral de las mujeres a lo largo de todo su ciclo vital, al mismo tiempo que defiende la paz como condición central de la vida, la integridad y la salud de las mujeres y niñas, y de la población en general. A partir de ello, la Red de Salud se propone los siguientes objetivos:

Objetivo general:

Identificar y denunciar el impacto de las distintas expresiones de violencia basada en el género que ocurren tanto en el ámbito privado como público, en la salud integral de las mujeres, contribuyendo a su erradicación.

Objetivos específicos:

a) Impulsar la articulación de organizaciones de mujeres de la región para que se pronuncien sobre la aplicación de instrumentos internacionales relacionados (Convención de Belem do Pará; CEDAW; Plataforma de Acción de Beijing), y de esta forma contribuir a que los gobiernos trabajen en la prevención como un compromiso de erradicación de la violencia.

b) Mantener informados a los gobiernos locales y nacionales sobre las leyes existentes y exigir el compromiso de su aplicación, así como enfatizar la importancia de la formulación de políticas públicas acordes con la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas.

c) Promover que la toma de conciencia de las autoridades sobre la atención de calidad para mujeres y niñas agredidas, incluyendo la reparación de daños (atención psicológica, acceso al aborto legal y seguro en caso de embarazo por violación, entre otros).

d) Promover la sensibilización de profesionales de la salud, personal policial y judicial para la atención apropiada de mujeres y niñas que sufren violencia, formando alianzas en un trabajo conjunto con estos sectores.

e) Trabajar para que las mujeres logren identificar y rechazar cualquier conducta que atente contra sus derechos e integridad corporal.

f) Fomentar una cultura de paz y de la no violencia promoviendo el respeto por la igualdad y equidad entre los géneros.

g) Impulsar investigaciones sobre los efectos de la violencia basada en el género en la salud de las mujeres y niñas agredidas y documentar los resultados (vínculo entre violencia y contagio del VIH, por ej.).

h) Visibilizar el dramático aumento de feminicidios en varios países de nuestra región y exigir acciones más rápidas y efectivas por parte de las autoridades y gobiernos para detener esta escalada.

La violencia contra las mujeres adopta distintas expresiones, desde la descalificación, amenazas e insultos, hasta las lesiones, violaciones, apuñalamientos, quemaduras e incluso la muerte. Es decir, la salud integral de las mujeres agredidas se ve afectada de forma inmediata y también a largo plazo, incluso con consecuencias en el plano afectivo y psíquico. Esta situación es especialmente dramática en lo que se refiere a la violencia contra las niñas, fenómeno cada vez más frecuente en nuestra región y cuyo impacto en las víctimas puede durar toda la vida. Durante décadas, estos actos de violencia permanecieron ocultos por un manto de silencio social, siendo muy pocas las mujeres que se atrevían a denunciar y tan solo en años recientes comenzaron a documentarse sus consecuencias en la salud de las mujeres agredidas, a partir de un trabajo de sensibilización y denuncia por parte del movimiento de mujeres, y de las investigaciones realizadas al respecto.

Es urgente, por lo tanto, realizar acciones de documentación, visibilización, información y presión ciudadana para avanzar hacia la erradicación de este fenómeno que a menudo es silenciado por las pautas culturales que lo “naturalizan”. El llamado a la acción de la RSMLAC, en ese sentido, propone acciones diversas para que las organizaciones desarrollen, ojalá en articulación con otros grupos de mujeres.

Para conocer el llamado a la acción completo, baje el documento de la columna auxiliar, al igual que el formato para presentación de proyectos.

Publicada el Jueves, 11 de Octubre de 2007

Adriana Gómez

La violencia contra las mujeres y las niñas atenta contra sus derechos humanos Redes y organizaciones reunidas en Bogotá, denuncian la persistencia de un fenómeno que afecta a millones de mujeres y niñas.

 Boletina Mujer Salud-Hable **Año VII, No. 2, febrero, 2008 Fuente: Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe.
La violencia contra las mujeres, VCM, está “vinculada a la desigual distribución del poder y a las relaciones asimétricas que se establecen entre varones y mujeres en nuestra sociedad, que perpetúan la desvalorización de lo femenino y su subordinación a lo masculino. Lo que diferencia a este tipo de violencia de otras formas de agresión y coerción, es que el factor de riesgo o de vulnerabilidad es el solo hecho de ser mujer” (Nieves Rico, 1996).  A partir de esta definición, podemos concluir que la VCM se origina en un sistema de relaciones de género socialmente construido, que establece un desequilibrio de poder entre los sexos a partir de una supuesta superioridad de los hombres, estando las mujeres en condición de dominadas y los varones de dominadores, ejerciendo un control sobre el cuerpo de las mujeres y sobre sus decisiones. Esto tiene como sustento básico la condición de discriminación y desigualdad social de las mujeres.  La idea de la dominación masculina y de las mujeres como propiedad del hombre está ampliamente difundida y enraizada en nuestras sociedades, siendo frecuente la aceptación social de la violencia, es decir, en amplios sectores persiste la creencia de que las mujeres pueden ser castigadas cuando no realicen aquello que se espera de su identidad de género, por lo que los hombres están capacitados para ejercer su dominio incluso a base de la fuerza y la violencia explícitas.  Esto se traduce en cifras como las siguientes:  ·Entre un 25 y un 69% de las mujeres latinoamericanas viven violencia en su relación de pareja (OPS, 2005). ·En todo el mundo, al menos una de cada tres mujeres ha experimentado durante su vida alguna forma de abuso (Population Reports No. 11, 1999). ·Entre el 12 y el 25% de las mujeres han sido obligadas o forzadas por su pareja íntima o ex pareja a tener relaciones sexuales alguna vez en su vida (OMS, 2002).  Para reflexionar sobre esta realidad y avanzar en el diseño de una campaña regional que apunte tanto a la prevención y erradicación de la VCM como a la eliminación de la aceptación social hacia la misma, la RSMLAC realizó en Bogotá, Colombia, entre el 6 y el 8 de febrero de 2008, la Reunión Regional de Redes y Organizaciones que trabajan en Prevención de la Violencia contra las Mujeres en América Latina y el Caribe, en el marco de un proyecto auspiciado por Oxfam-Novib. La Casa de la Mujer de Bogotá, histórica integrante de la membresía de la RSMLAC, estuvo encargada de la organización del encuentro, al que asistieron cerca de 50 mujeres procedentes de la mayoría de los países de la región, integrantes de colectivos, redes y grupos con trabajo preferente en dicha área. Por su parte Dinnys Luciano, psicóloga e investigadora de República Dominicana, fue la facilitadora de las discusiones y sesiones de trabajo.  Esta iniciativa se vincula con la campaña We Can Stop Violence Against Women, desarrollada en algunos países asiáticos tales como India, Pakistán, Nepal y Bangladesh, entre otros, con el apoyo de dicha agencia de cooperación, y cuyo enfoque principal es la capacitación de líderes de la comunidad –mujeres y hombre– para promover cambios individuales y sociales que fomenten el rechazo activo de la VCM.  *Principios éticos* El principal objetivo de la reunión de Bogotá fue, en primer lugar, conocer la experiencia en Asia y contrastarla con la realidad latinoamericana y caribeña; elaborar un análisis situacional de la VCM en nuestra región, en sus distintas dimensiones, así como también identificar las respuestas que se han implementado en las últimas décadas, tanto desde las organizaciones de la sociedad civil como desde los gobiernos, y los actores claves involucrados.  El análisis se inició bosquejando los principios éticos que fundamentarán el trabajo a realizar en torno a esta campaña regional, los que a su vez dicen relación con la agenda política de la RSMLAC. Algunos de ellos son:  -La campaña regional debe considerarse no como un fin en sí misma, sino como un medio de un proceso más amplio dirigido a *desafiar, denunciar y erradicar la discriminación* de las mujeres en nuestras sociedades.  -Como sustento teórico y político se tomarán en cuenta la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, CEDAW; la Convención Interamericana para Prevenir,  Sancionar y Erradicar la Violencia contra  la Mujer,  "Convención de Belem do Pará"; y la Declaración para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de la ONU.  - Su enfoque central será la *defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres* y su reconocimiento como sujetas de derecho, no solo en lo formal, sino en la práctica cotidiana, y como *agentes centrales para lograr cambios sociales* sostenibles.  - La VCM debe entenderse como un *problema estructural* en nuestras sociedades que refleja la desigualdad de poder entre mujeres y hombres, y cuyas manifestaciones son múltiples y están presentes tanto en lo público como en lo privado.  - El *Estado debe constituirse en el garante* del derecho de las mujeres a vivir libres de violencia, y en la entidad responsable de prevenir, erradicar y sancionar la VCM en todos los niveles que corresponda.  - La VCM es un fenómeno polimorfo y tiene *dimensiones y características específicas según cada contexto político, económico, social y cultural*.
Para su prevención, por lo tanto, se requiere un enfoque de género y feminista que aborde integralmente sus distintas manifestaciones, al igual que un abordaje multisectorial.  Junto con el marco conceptual, se discutieron los distintos niveles de prevención requeridos (primaria y secundaria) (individual, comunitario, institucional y societal); los focos (logro de cambios individuales, conductuales y estructurales; calidad y medición de los mismos; sostenibilidad en el tiempo); las poblaciones y los contextos implícitos (mujeres, hombres, grupos de edad, grupos étnicos, consideraciones sobre la pluriculturalidad, agentes del Estado), entre otros aspectos.  Paralelamente se discutió acerca del *acceso a la justicia*, por cuando si los niveles judicial y policial no funcionan como es debido ante los reclamos y denuncias de las mujeres, la realidad no podrá ser modificada sustancialmente. Este es, precisamente, uno de los hechos de mayor presencia en muchos países de la región, en donde se observa que la impartición de justicia es lenta, inexistente o cruzada por la corrupción.  Asimismo, se reconoció la necesidad de que las mujeres avancen de ser sujetas de derecho en lo formal, a ser *sujetas políticas de derecho*, para que los logros que existen en legislaciones e instrumentos jurídicos internacionales tengan un impacto real en la cotidianidad de sus vidas. Para ello es indispensable apoyar sus *procesos de empoderamiento* y su acceso a la ciudadanía plena, entendida como el derecho a tener derechos y a poder ejercerlos efectivamente.  En cuanto al enfoque en los hombres, si bien se reconoció que deben ser entendidos como parte intrínseca del abordaje de la VCM, siendo necesario generar alianzas con ellos y con otros sectores sociales, se subrayó que deben hacerse responsables de avanzar hacia su propio cambio comportamental y social. Asimismo, se enfatizó que las mujeres afectadas por la VCM deben emerger de esta situación no por reconstituir una relación de pareja o una familia, sino por ellas mismas en tanto sujetas individuales y sociales que tienen derecho a vivir sin violencia. De  ahí que no deben favorecerse los enfoques familísticos del abordaje de la VCM, sino el abordaje de los derechos.  Otro aspecto relevante fue el relativo a la construcción de redes de trabajo conjunto, destacando la importancia que han tenido los movimientos de mujeres y feministas a través de sus experiencias en el enfrentamiento de la VCM, en especial en los últimos 30 años. De allí que será esencial para una campaña regional el trabajo mancomunado de las organizaciones a partir de sus propios saberes y construcción de conocimiento en el área, y con un claro liderazgo de las mujeres.  En cuanto a las alianzas, estas deben ser prioritarias y establecidas a todos los niveles que corresponda, manteniendo, sin embargo, ciertos principios éticos que no son negociables: la demanda central de esta campaña será la no discriminación y la no exclusión de las mujeres que permiten el surgimiento de la VCM en sus distintas y graves manifestaciones.  Por último, pero no de menos importancia, se decidió favorecer en todos los casos la denominación de Violencia contra las Mujeres en lugar de Violencia de Género, ya que esta última opción tiende a invisibilizar este fenómeno y su impacto cada vez mayor en la población femenina, es decir, en mujeres y niñas.  *Compartiendo trabajos*
Algunos de los trabajos compartidos en los tres días de debate fueron:  · Ciudades seguras, violencia de género y políticas públicas, Ximena Machicao, REPEM. · Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio. Luz Estrada.Católicas por el Derecho a Decidir, México. · Prevención de la Violencia contra las Mujeres en Puerto Rico, María Ríos, Coordinadora Paz para la Mujer. · Prevención, atención y detección de la VCM a nivel nacional.Olga Amparo Sánchez, Casa de la Mujer de Bogotá, Colombia. · Campaña el Machismo Mata. Soledad Rojas, Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual. · Involucrando a los hombres jóvenes como aliados por el fin de la violencia contra las mujeres. Maria Olinger, Promundo, Brasil. · Campaña contra la violencia doméstica dirigida a hombres. Ofelia Álvarez, FUNDAMUJER, Venezuela. · Somos diferentes, somos iguales. Scheila Vega. Puntos de Encuentro, Nicaragua. · Educación sin Violencia. Denisse Ampuero, CIDEM, Bolivia. · La Comisaría Itinerante, Miriam Ernst, CEPAM, Ecuador. · Programas y Servicios sobre VCM. Ana María Nocetti, Red Uruguaya contra la VCM. · Prevención de la violencia de género en Brasil, Télia Negrão, Rede Nacional Feminista de Saúde, Direitos Sexuais e Direitos Reprodutivos. Marlene Libardoni, AGENDE. · Red Feminista Latinoamericana y del Caribe contra la Violencia Doméstica y Sexual, Ana María Portugal, Isis Internacional.  Finalmente la RSMLAC ofreció una breve descripción de su compromiso histórico en el enfrentamiento de la VCM a través de todas sus líneas de acción, en especial a través de la coordinación desde el año 1996 de la campaña 25 de noviembre, Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, con apoyo a los grupos de su membresía.  En los próximos meses se continuará trabajando para lograr el diseño de una campaña regional efectiva y diversidad de enfoques. Se espera la próxima elaboración de un documento de análisis surgido de estas reflexiones colectivas desarrolladas en Colombia, y una nueva reunión a desarrollarse a fines de este año 2008, donde se concrete el compromiso de redes y organizaciones con esta iniciativa.  Mayores informaciones: Nirvana González, Coordinadora RSMLAC