AMNISTÍA INTERNACIONAL CHILE: Foro Internacional de Educación en Derechos Humanos.

Fuente: www.amnistia.cl 

Amnistía Internacional (AI) realizó un Foro de Educación en Derechos Humanos (EDH) la semana pasada (21-24 de Febrero) donde se reunieron líderes de la red global de EDH de AI para discutir los avances, desafíos y estrategias para este trabajo. Los objetivos del Foro giraron en torno a la colaboración efectiva y la integración de EDH en las campañas globales de AI, principalmente. Además, los asistentes compartieron sus experiencias y
discutieron la elaboración de posibles iniciativas.

“Para nosotros, este encuentro es particularmente importante, porque hemos
trabajo duro para organizar nuestra nueva estrategia de EDH, la cual nos
dirigirá hacia un compromiso más fuerte, que es la idea de educación como
forma de promover el compromiso a tomar acción en la gente”, dijo, Marj
Byler, Directora Senior de Movilización Internacional de AI. “La educación
no es un fin en sí misma, sino que el camino y la herramienta desde donde la
gente puede conocer sus derechos, y los derechos del otro y la relación
existente entre ellos, motivándolos para tomar acción”.

AI considera los avances en EDH como un proceso continuo que debe ser
implementado en el mediano y largo plazo. La organización define su trabajo
en educación como una empresa participativa, dirigida a fortalecer los
derechos del individuo, grupos y comunidades a través del conocimiento,
habilidades y actitud, coherentes con el reconocimiento internacional de los
Derechos Humanos.

En Chile, el trabajo de AI sobre Educación en Derechos Humanos incluye
campañas de información online, una de las cuales informa a los cibernautas
sobre las violaciones a los Derechos Humanos cometidas en Perú supuestamente
por el gobierno del ex-Presidente Alberto Fujimori. Otras iniciativas
involucran especializaciones en Derechos Humanos, entre las que se incluye
un curso para periodistas interesados en cubrir temas relacionados con ello.
La organización también pretende, en el futuro, llevar a cabo la enseñanza
en DDHH para personal uniformado del orden, guardias carcelarios y
militares.

Una de las metas actuales de AI Chile es incorporar la EDH en el currículo
formal de las escuelas públicas. Sin embargo, según Sergio Laurenti
“Director Ejecutivo de AI Chile-, este trabajo ha encontrado obstáculos, ya
que los abusos cometidos durante la dictadura militar en Chile ha marcado la
percepción de los chilenos sobre el concepto de “Derechos Humanos”. Por esto
es que algunos administradores de escuelas han sido reticentes a la
implementación de un programa en EDH”.

“Desafortunadamente, en Chile, la noción de Derechos Humanos está asociada a
los eventos del pasado. Es difícil para directores de escuela o centros de
padres y apoderados, aplicar la noción real de DDHH sobre los temas
contingentes de hoy”, agregó Laurenti. “frecuentemente, no pensamos que los
Derechos Humanos tienen un nombre, una nacionalidad, una casa, acceso a la
justicia, etc. En Chile, este concepto es comúnmente asociado
ideológicamente con cierto momento histórico. Esto es desafortunado, pero
creemos que con el paso del tiempo y la consolidación de la democracia, esto
puede cambiar”.

Aún así, AI Chile continua trabajando por desarrollar un pensamiento crítico
en relación a los Derechos Humanos y por fomentar una cultura que promueva
el respeto por los derechos de todas las personas. Con este fin, AI Chile ha
publicado recientemente, junto a UNESCO y varias universidades chilenas, un
estudio sobre la percepción de los jóvenes chilenos frente a los Derechos
Humanos. El estudio, titulado “Jóvenes, Derechos Humanos y Memoria”, fue
elaborado a partir de entrevistas con estudiantes de cinco universidades
chilenas. La investigación arrojó que muchos jóvenes chilenos están
interesados en Derechos Humanos y creen que podría ser parte del currículo
educacional del país, pero no ser un estudio específico antes del nivel
universitario.

Isabel Diez de Medina Neira, coordinadora de EDH de AI Chile, manifestó que
el estudio revela que la educación efectiva sobre Derechos Humanos es una
carencia de las escuelas chilenas. “Quienes participaron del estudio
supuestamente ya habían estado en un sistema donde tenían estudiado y
entendido estos tópicos”, dijo.

Diez de Medina explicó que esto es difícil para profesores, que ya están
bajo mucha presión debido a las largas horas de trabajo y el gran número de
estudiantes en clases, como para encontrar el momento para desarrollar un
currículo de Derechos Humanos. Agregó que algunos tienen temor de perder sus
trabajos si ellos hablan de las violaciones en Derechos Humanos cometidas en
Chile durante la historia reciente.

Pero, insiste en que es esencial que los educadores discutan estos abusos
abiertamente. “La memoria es tremendamente importante. En otras palabras,
para que lo que sucedió en este país no vuelva a ocurrir, necesitamos
enseñarlo, necesitamos mostrarlo, necesitamos contarlo y necesitamos
conversar en torno a ello para que cicatricen las heridas y nunca más vivir
una situación donde los Derechos Humanos sean pisoteados como lo fueron en
este país”.

The Santiago Times habló con varios representantes de AI, entre ellos, dos
educadores de derechos humanos provenientes de Israel y Malasia. El
representante israelí explicó que AI es comúnmente etiquetada de
“anti-israelí” porque aboga por los derechos de los palestinos, por lo que
el trabajo se ha dificultado “aunque los educadores en derechos humanos de
la organización están capacitados para trabajar con el sistema escolar
oficial. A la vez han formado a jóvenes agrupaciones enfocadas a los
Derechos Humanos. Por otra parte, recientemente han iniciado un nuevo
programa para combatir el tráfico de personas”.

El representante de Malasia, con una historia distinta para compartir,
enfatizó que los educadores de AI en Malasia trabajan en un “ambiente
denso”, donde los Derechos Humanos son un “tema muy sensible”. En esta
sección, el equipo de AI no ha trabajado con el gobierno. En cambio,
trabajan con profesores particulares que practican la educación informal.

By Helen Bunting and Leigh Shadko (editorATsantiagotimes.cl)

El motín que aplacó Codina.

Fuente: http://www.lanacion.clEl máximo responsable de la Armada ordenó el despido del almirante (R) Kenneth Gleiser Joo, del Hospital Naval de Talcahuano, quien había atacado al alto mando por no proteger a los oficiales investigados por la desaparición del sacerdote Miguel Woodward. La reunión entre el comandante en jefe y los almirantes (R) no tiene precedentes en democracia.Los 80 almirantes retirados llegaron puntuales a la cita. Uno de ellos, Kenneth Gleiser Joo, quemaba las naves rebelándose con una declaración cuero de diablo. La reunión, convocada con premura por el comandante en jefe de la Armada, almirante Rodolfo Codina, no tenía precedentes en la Marina desde el reinicio de la democracia.El corazón del conflicto volvía a ser la Esmeralda, usada como buque-prisión después del golpe de 1973. Y Gleiser era uno de los cinco altos oficiales retirados que la jueza Eliana Quezada citó a declarar a bordo de la nave el pasado 12 de diciembre. Las torturas a los detenidos en el buque-escuela y la muerte y desaparición del sacerdote Miguel Woodward eran los espectros que esa mañana acechaban en cubierta.El 30 de enero de 2008, día del encuentro de los 80 marinos en retiro con el almirante Codina, había transcurrido ya más de un mes desde la diligencia judicial en el molo de abrigo porteño. Pero la bola seguía rodando, arrastrando más nieve y barro a su paso. Porque si bien Gleiser se allanó ese día a subir a bordo, demandado por la magistrada, no perdonó lo que consideró una ofensa y abrió los fuegos.El lugar de la reunión, la antigua Escuela Naval, frente al Paseo 21 de Mayo del Cerro Playa Ancha, brindaba ese día el nostálgico paisaje de la bahía de Valparaíso. Pero ninguno reparó en él, pues la convocatoria era “para que volaran plumas”, según uno de los asistentes.El almirante Gleiser, médico neurocirujano de profesión en la Marina todos se nombran almirantes cuando integran ese cuerpo, a pesar de que hay contraalmirantes, vicealmirantes y un solo almirante, que corresponde al comandante en jefe , había ido muy lejos. Terminada la indagatoria, se fue a su casa y redactó la denuncia que envió por e-mail al resto de los almirantes en retiro. Sus iracundas palabras las publicó el diario “El Observador”, de Viña del Mar, el 19 de enero pasado. El texto llegó a ese diario a través de un tercero que dijo ser “enviado” por Gleiser, cuestión que éste después negó a través del mismo medio, pero sin desconocer el contenido.“Se han atropellado las más rancias tradiciones y reglamentos de la Armada. Un buque fue abordado por otro poder del Estado y su comandante se quedó sin mando por siete horas. La Armada se avergonzó de sus oficiales y los escondió”, escribió Gleiser.Unos párrafos antes también dijo que, cuando le tocó su turno y la jueza le ordenó subir a cubierta junto a los otros cuatros capitanes de navío retirados, “subí a un buque fantasma”. Y a continuación lanzó otro flechazo: “El comandante [del barco] y el abogado Figari [de la Fiscalía Naval] estaban escondidos”. Por ello su frase de “la Armada se avergonzó de sus oficiales y los escondió”. El comandante de la Esmeralda era en ese momento el capitán de navío Humberto Ramírez Navarro, que hoy se desempeña como jefe de gabinete de la subsecretaria de Marina, Carolina Echeverría. El ex jefe de Sanidad Naval de la Armada y ex director del Hospital Naval de Talcahuano dijo también en su denuncia que esa mañana “a este almirante y a los cuatro oficiales superiores se nos hizo esperar en el vehículo a pleno sol por tres horas ( ). Ningún oficial se presentó a ofrecernos un vaso de agua ( ). Se le informó [de la situación] al almirante Millar [Cristián, comandante entonces de la Primera Zona Naval], y éste contestó que no podía intervenir”. 

ADHERENTES Y ACOMPAÑANTESEl correo electrónico, medio que usó Gleiser para difundir el texto de su protesta al interior del cuerpo de almirantes en retiro, comenzó a circular masivamente, recibiendo comentarios tanto o más incisivos contra la jefatura naval.El abogado y dirigente gremial camionero Mauricio Cordaro Dougnac afirmó: “He recibido con estupor e indignación el e-mail. Daré a conocer públicamente estos insólitos hechos en el programa radial que mantengo en Portales de Valparaíso”.Un tal “Carlos Contador” que sería un coronel (R) de Ejército, asiduo escritor en las páginas nostálgicas de la dictadura que circulan en la red se sumó en la red electrónica a las críticas: “Es increíble que pase esto y especialmente en la Armada, que siempre defendió a los suyos y que su mayor valor ha sido la caballerosidad y el honor. Me puse en la situación del almirante y de los navíos, y me puse rojo de rabia y vergüenza”.Esa mañana, Gleiser estuvo acompañado en el molo por los capitanes de navío (R) Ricardo Riesco, Eduardo Barison, Humberto Santamaría y Tomás Ilich. En 1973, Riesco era instructor de los guardiamarinas recién egresados de la Escuela Naval que cumplían su instrucción a bordo de la Esmeralda, y desde allí pasó a integrar el grupo de oficiales prácticamente todos infantes de Marina que se encargaron de la represión en los principales centros de detención de Valparaíso los primeros meses después del golpe militar: la Academia de Guerra Naval y el Cuartel Silva Palma en el Cerro Playa Ancha.Barison era el segundo jefe de la Esmeralda, al mando del comandante Jorge Sabugo, ya fallecido. Y Santamaría e Ilich eran los oficiales de guardia el día en que Woodward llegó al barco, entre el 16 y el 20 de septiembre de 1973.HABLA CODINAPero aquel 30 de enero, en la antigua Escuela Naval del Cerro Artillería, el almirante Codina golpeó la mesa. Las cosas habían llegado muy lejos, teniendo en cuenta que los ataques se debían a que se había cumplido con las disposiciones de una jueza que investigaba tan delicados y dramáticos asuntos. Lo primero que hizo fue ordenar que Gleiser, a causa de sus dichos, fuese despedido del Hospital Naval de Talcahuano, donde prestaba sus servicios como médico.A pesar de estar de vacaciones en Puyehue, el comandante en jefe de la Armada contestó la llamada de LND. “Efectivamente, esa reunión la cité porque las cosas estaban yendo muy lejos y se estaba maltratando a la institución y su mando. También ordené que se despidiera al almirante Gleiser por desleal, porque alguien que ofende así no puede seguir trabajando para la Armada”, dijo Codina, relajado.“Para le fecha en que fue la reunión, el 30 de enero, llegaron muchos, alrededor de 80 almirantes en retiro. Recibí el apoyo de la gran mayoría, e incluso el almirante Douglas Aschcroft, que inicialmente había apoyado a Gleiser, me ofreció públicas disculpas”, afirmó.El almirante Codina fue más allá y desmintió a Gleiser: “No es verdad que ese día se les mantuviera encerrados en un vehículo por tres horas en el molo, porque todos se pudieron bajar mientras esperaban que la magistrada los llamara, e incluso caminaron por el molo y subieron a otros barcos de la institución”. Por tanto, sostiene que decir que no les dieron ni un vaso de agua “es falso”, porque lo pudieron tomar en cualquier parte.“Hay que entender que la Armada tiene que cumplir con las disposiciones judiciales en un Estado de derecho y en una democracia, y ello no significa pasar por encima del honor de nadie ni denigrar a la institución”, manifestó. Para el comandante en jefe, quien retoma sus funciones los primeros días de marzo, el problema “está resuelto”.Y para fijar su posición ante la Marina y la oficialidad en retiro redactó un comunicado que envió internamente (ver texto completo en lanacion.cl). “Este almirante reitera que, con la misma intensidad con que seguirá velando por los mejores destinos de todo el personal en retiro, no aceptará actos o conductas que atenten contra el prestigio, dignidad y honor de nuestra institución. Esto, en la convicción de que la lealtad para con la Armada y el mando naval es una obligación irrenunciable, siendo su preservación y práctica el único camino para mantener en alto los valores trascendentes de nuestra institución. En esto, el compromiso es de todos los oficiales, tanto en servicio como en retiro, y debemos asumirlo con el máximo de acuciosidad y rigurosidad”, dice el párrafo final de la “Posición institucional respecto a críticas expresadas por el contraalmirante (R) Kenneth Gleiser, vía correo electrónico”, que firmó el almirante Codina. EN EL PUNTO PENALEl contraalmirante (R) Kenneth Gleiser está en duros aprietos, y no precisamente porque lo despidieran del hospital donde trabajaba o porque el almirante Codina lo llamase a terreno. Gleiser es uno de los candidatos a ser procesados por el crimen de Woodward, al menos como encubridor, en la resolución que la jueza Quezada dictaría en marzo. Aunque inicialmente negó todo, al final reconoció ante las evidencias, como varios de los oficiales (R) de la Armada indagados en esta causa.Gleiser no sólo vio a Woodward moribundo cuando llegó a la Esmeralda, sino que subió con él a bordo para examinarlo y ordenó que lo trasladaran de urgencia al Hospital Naval, entonces en Playa Ancha, en cuyo trayecto murió y su cuerpo desapareció para siempre. La bitácora de la nave, entregada por la Armada a la jueza, y testigos, señalan al médico que llegó a integrar el cuerpo de almirantes. “Venía con los órganos internos destrozados y no tenía posibilidades de sobrevivir”, fue la cuenta que Gleiser dio ese día a su comandante en el crucero Latorre, capitán Carlos Fanta, hoy fallecido. Desde ese barco bajó el médico a examinar al sacerdote.La magistrada también debe resolver si, por distintos niveles de participación, encausa a otros oficiales (R). Entre ellos está el almirante (R) Guillermo Aldoney Hansen, que en 1973 era jefe del Estado Mayor de la Primera Zona Naval de Valparaíso, y supo del estado en que el sacerdote llegó al barco e hizo las gestiones para que Gleiser llegara a la Esmeralda desde el Latorre. “Tenía una pulmonía”, declaró Aldoney en el proceso, mientras que a la Comisión Rettig dijo el 22 de octubre de 1990: “Lo de Woodward fue un accidente”. Y agregó: “Por este hecho no se inició una investigación”.Se estableció judicialmente que Woodward fue llevado primero a la Academia de Guerra Naval, donde habría sido duramente torturado, y desde allí conducido a la Esmeralda. La comandancia de esa academia la asumió tras el golpe de Estado el capitán de navío Sergio Barra von Kretschmann, un relevante hombre de la Armada que participó en la DINA y está procesado ya en otras causas. El mando operativo de ese centro de tortura, bautizado irónicamente por los detenidos como “El palacio de la risa”, lo tenía el entonces capitán de corbeta Juan Mackay Barriga, que también llegó después al cuerpo de almirantes. Por ello, Barra y Mackay están en la “lista de espera” de la magistrada Quezada. Mackay es el vicepresidente del cuerpo de almirantes en retiro, que preside Rigoberto Cruz-Johnson.La indagatoria identificó asimismo al jefe de la patrulla naval que apresó al sacerdote y lo condujo a la Academia de Guerra de quien mantendremos en reserva su identidad para no entrabar la investigación , que también podría tener responsabilidades penales.

Focalización de recursos es la clave para los más pobres.

Fuente: La Nación 

Sólo en 2006 se gastaron más de cien mil millones de dólares para 
ayudar a los más necesitados, pero muchas veces el dinero no apunta a 
los problemas reales.

Sí, los 104 mil 400 millones de dólares gastados en 2006 por los 22 
países miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la 
Organización de Cooperación y de Desarrollo Económico (OCDE) han 
mejorado las condiciones de vida de las poblaciones más pobres.

El porcentaje de personas que viven con menos de un dólar diario bajó,
pasando de 29,6% de la población mundial en 1990 a 19,4% en 2004. El 
índice de escolarización primaria pasó, al mismo tiempo, de 79 a 86%. 
El número de fallecimientos imputables a la rubéola descendió de 757 
mil en 2000 a 242 mil en 2006, o sea un retroceso de 68%, e incluso de
91% en el caso del África subsahariana.

AÚN FALTA

Pero esos avances no bastan, a pesar de los esfuerzos para hacer más 
eficiente la ayuda. Tales son las principales conclusiones del Informe 2007 sobre el desarrollo de la OCDE publicado este mes.

Porque “la ayuda pública al desarrollo”, esas subvenciones otorgadas 
por los países ricos bajo diversas formas a los países pobres, tiene 
altibajos y numerosas ambigüedades.

Por ejemplo, Estados Unidos es mucho más generoso en cifras absolutas, pero si uno relaciona su contribución con el Producto Interno Bruto 
(PIB), aparecen en la cola del pelotón, y le ceden a los nórdicos, con
Suecia a la cabeza, la palma del voluntarismo y a Irlanda la cinta 
azul para el mayor aumento en un solo año (36,9%).

Francia aparece un poco por encima de la ayuda promedio de los países 
donantes.

FACTOR IRAK

Por lo demás, Richard Manning, presidente del CAD, destaca en su 
presentación del informe que es necesario relativizar esas cifras.

Los siete mil millones de dólares atribuidos en total a Irak en 2005 y
2006 falsifican la perspectiva. Y las anulaciones de deuda (una 
treintena de miles de millones de dólares mayoritariamente destinados 
a Irak y a Nigeria) mejoran por cierto el crédito de los países que se
benefician de ello, pero no les aportan dinero fresco.

Es por otro lado el progresivo agotamiento de esas anulaciones de 
deudas que explica que el monto total de la ayuda pública mundial haya
retrocedido de un máximo de 107 mil 100 millones de dólares alcanzados
en 2005 a 104 mil 400 millones en 2006. Y un nuevo retroceso para 2007
debe ser anunciado en la primavera.

Manning advierte que los 22 países donantes del CAD tendrán muchas 
dificultades en mantener sus promesas de ayuda efectiva (fuera de la 
ayuda humanitaria, aligeramientos de deuda, costos administrativos de 
la ayuda, costos de refugiados y de estudiantes) hacia 2010.

Para lograr cumplir, tendrían que aumentar cada año esta ayuda 
solidaria en un 12%, lo que parece fuera de alcance en estos tiempos 
en que priman los equilibrios presupuestarios.

MEJOR PANORAMA

En todo caso la ayuda de los estados ha vuelto a ser más eficaz, 
siguiendo el ejemplo de Reino Unido que, desde 2002, adoptó una ley 
que le otorga un mandato claro y un rol de jefe de fila al 
“Departamento para el desarrollo internacional” en el seno del
gobierno.

De ahora en adelante el Reino Unido se prohíbe a sí mismo recurrir a 
la ayuda al desarrollo para obligar a los países beneficiarios firmar 
contratos de abastecimiento con empresas británicas.

*Le Monde, The New York Times Syndicate